- Cubrir una cartera no siempre pasa por ponerse corto cuando todo cae. Este artículo explica, desde la experiencia real y los datos, por qué abrir largos intradía en días bajistas puede ofrecer una esperanza matemática positiva.
- Artículo publicado en Hispatrading 65.
Cuando hablamos de cubrir una cartera ante posibles correcciones de mercado, lo primero que suele venirnos a la cabeza es abrir posiciones cortas, ya sea mediante futuros, comprando opciones de venta sobre el índice de referencia o directamente sobre acciones. Y tiene toda la lógica. Pero hay que estar muy pendiente de nuestras posiciones, tanto si nuestro intervalo de tiempo es intradía como si vamos a dejar abiertas las posiciones varios días o semanas.
Los mercados, tras fuertes bajadas, tienden a sobrerreaccionar al alza, pudiendo en pocas horas barrer tus ganancias… e incluso tu cuenta. Sobre todo, en el caso de los futuros y las garantías adicionales. Cualquier buena noticia se puede convertir en la mecha que impulse las cotizaciones hacia arriba. Esto puede suponer un verdadero desastre durante la noche, mientras el mercado overnight sigue activo, de modo que al despertar te encuentres con un gap de proporciones bíblicas.
Llevo años investigando formas menos ortodoxas de acercarme a esta problemática, buscando maneras de “cabalgar la ola”, tanto si es alcista como bajista. Spoiler: todavía no la he encontrado. Pero me he llevado un aprendizaje muy valioso sobre qué es lo que se puede hacer y lo que no.
Pese a no haber dado con el “Santo Grial” de los algoritmos de trading, creo que he encontrado la forma de generar rendimientos positivos sistemáticamente. Y hasta ahora, la forma más eficiente en términos de riesgo y esperanza matemática la he encontrado abriendo posiciones largas en días bajistas y cerrándolas al final de la sesión. Parece simple, pero puedo asegurar que no es fácil abrir una posición en el futuro del DAX cuando todo cae y el ruido informativo contagia el pánico vendedor.
La única forma de validar en real una estrategia es realizar todas y cada una de las operaciones que el algoritmo te marca, aun sabiendo que las probabilidades de perder sean (o parezcan a priori) altas. En más de una ocasión no he operado por miedo, intentando analizar el contexto y convenciéndome de que no era buena idea entrar. Es cierto que en ocasiones me he librado de fuertes pérdidas, pero también he perdido grandes ganancias por titubear a la hora de confirmar la entrada. Por eso busco automatizar la operativa, para eliminar el sesgo que me paraliza.
El famoso 4 de abril de 2025, el día de la liberación, tuve unas pérdidas enormes (-25,75% sobre garantías); ningún sistema podía prever semejante caída. Aguanté la presión de cerrar y me ceñí a las reglas del algoritmo que yo mismo había creado. Lo peor no fue ese día. Pese a que las pérdidas fueron grandes, fueron asumibles; la gestión del tamaño de las posiciones hizo su trabajo.
Lo peor llegó en los dos días posteriores, cuando pude haber recuperado lo perdido el día anterior y además haber ganado mucho más (+17,16% y +36,61%). No fue el miedo lo que me paralizó, sino los horarios en los que se dieron las señales de entrada. No cabe duda de que después de unas pérdidas grandes te asaltan las dudas y los miedos. Afortunadamente, a día de hoy estamos en positivo en el año. El 4 de abril, en términos de pérdidas de mi algoritmo, es una anomalía estadística que solo ha ocurrido en ocho sesiones desde 2001.
Por todo lo anterior, no podemos saber cuándo llegará la próxima anomalía (o tortazo, como prefieran), pero sí sabemos que, aplicando las operaciones del algoritmo, la esperanza matemática será positiva.
Entiendo que muchos se pregunten lo contraintuitivo que es comprar cuando todo baja. Sin entrar en muchos detalles, intentaré explicar por qué, contra todo instinto, puede funcionar.
Evidentemente el sistema no cubre un porcentaje de la bajada de mi cartera, sino que es una forma de intentar obtener ganancias en días de mercados bajistas. Cuando abre el mercado no hay indicador ni intuición humana que nos diga dónde va a terminar el precio a cierre de sesión. Por supuesto que yo tampoco lo sé ni me preocupa lo más mínimo.
No utilizo indicadores que me avisen si es buen momento para abrir una posición en un rango de precios determinado; mi sistema calcula un posible precio mínimo, a partir del cual es muy probable que el cierre se sitúe por encima. La diferencia es importante con otros sistemas: en la mayoría de las sesiones no operamos ya que el precio no toca nuestro nivel de entrada, lo que nos hace estar dentro del mercado solamente un 30% de los días de negociación anual. Eliminamos el riesgo overnight y el dinero duerme tranquilo en la cuenta.
En mi experiencia, la probabilidad de que una operación, larga o corta, tenga beneficios en un intervalo intradía es de aproximadamente el 50%. Es decir, si cada mañana abres una posición echando una moneda al aire y la cierras antes del cierre, ganarás la mitad de las veces, aunque no sepas por qué. Probablemente tu esperanza matemática sea negativa.
Cada uno debe encontrar el sistema con el que se sienta más cómodo, y eso exige conocerse muy bien a uno mismo y no autoengañarse. Con los años aprendes que menos es más. Personalmente, me siento más cómodo operando intradía posiciones largas de índices europeos.
Y por ahora, la esperanza matemática me da la razón.
