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 Jason Goepfert es presidente y CEO de Sundial Capital Research. Editor de SentimenTrader.com, una web de referencia internacional con suscriptores en más de 50 países.
Jason Goepfert / SentimenTrader

 

El January Model está a punto de marcar su lectura más favorable posible, una señal poco frecuente que históricamente ha estado asociada con rendimientos positivos a medio y largo plazo en el mercado bursátil estadounidense. Desde 1970, este escenario solo se ha dado en torno al 31% de las ocasiones, lo que ya nos dice que no estamos ante un evento rutinario ni común dentro del ciclo de mercado.

Cuando el modelo ha alcanzado este nivel extremo de fortaleza, el comportamiento posterior del mercado ha sido notable: el S&P 500 cotizaba más alto un año después en aproximadamente el 85% de los casos. Esta estadística explica por qué muchos analistas prestan especial atención a este tipo de lecturas al inicio del año. No porque sean infalibles, sino porque ofrecen una ventaja probabilística clara frente a un escenario neutral.

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El January Model no es un indicador aislado ni mágico. Resume una combinación de factores de precio, amplitud y comportamiento estacional que, históricamente, han captado bien el tono subyacente del mercado al comenzar el año. En esencia, intenta responder a una pregunta sencilla pero poderosa: ¿entra el mercado en el nuevo año con impulso estructural o con fragilidad latente?

Cuando la respuesta ha sido claramente positiva —como parece estar ocurriendo ahora—, el mercado ha tendido a construir tendencias alcistas sostenidas a lo largo de los siguientes trimestres. Esto no significa subidas lineales ni ausencia de volatilidad, sino una mayor probabilidad de que las correcciones sean oportunidades dentro de una tendencia mayor, en lugar de señales de un mercado bajista estructural.

Ahora bien, conviene subrayar un matiz clave que muchos inversores pasan por alto: una alta tasa de éxito no implica un camino cómodo. Incluso en los años en los que el S&P 500 terminó claramente más alto tras una señal fuerte del January Model, varios episodios incluyeron drawdowns severos a lo largo del recorrido. En algunos casos, las caídas intermedias fueron lo suficientemente profundas como para expulsar del mercado a inversores mal posicionados o con una gestión del riesgo deficiente.

Este punto es fundamental. El January Model ofrece una ventaja direccional, no una garantía de suavidad. Históricamente, algunos de los mejores años en términos de rentabilidad anual incluyeron fases de miedo intenso, titulares negativos y correcciones rápidas que pusieron a prueba la disciplina del inversor. El mensaje no es “comprar y olvidarse”, sino alinear expectativas y gestión del riesgo con el contexto probabilístico.

Desde una perspectiva práctica, este tipo de señal suele favorecer estrategias que combinen exposición estructural al mercado con flexibilidad táctica. Mantener una asignación coherente a renta variable puede tener sentido, pero ignorar la posibilidad de retrocesos significativos sería ingenuo. La historia muestra que incluso en entornos favorables, el mercado rara vez avanza en línea recta.

Otro aspecto relevante es el factor psicológico. Las lecturas muy favorables tienden a generar complacencia si se interpretan de forma simplista. Paradójicamente, los drawdowns que aparecen en estos contextos suelen ser más difíciles de gestionar emocionalmente, porque chocan con la narrativa dominante de fortaleza. Entender de antemano que la volatilidad forma parte del proceso ayuda a evitar decisiones impulsivas en los momentos menos oportunos.

En resumen, que el January Model esté a punto de alcanzar su lectura más favorable es una señal históricamente constructiva para el mercado a doce meses vista. Las probabilidades están claramente inclinadas hacia un desenlace positivo, pero el camino puede incluir correcciones profundas, episodios de estrés y falsas alarmas. Como casi siempre en los mercados, la ventaja no está en predecir cada movimiento, sino en gestionar bien el recorrido entre el punto de partida y el resultado final.