11/1/2026 – Una gran vida es la culminación de días, semanas, meses y años individuales vividos de manera grandiosa. ¿Podemos llevar una vida significativa si no estamos haciendo las cosas de manera significativa con regularidad? ¿Podemos llevar una vida productiva si la productividad no es nuestra norma? Una pregunta tan importante es: ¿Qué puedo hacer hoy que me impulse hacia mis metas para el nuevo año y para mi vida?
Hace poco me probé una chaqueta deportiva que no había usado en bastante tiempo. En el bolsillo de la chaqueta, encontré notas en un diario que escribí como preparación para una charla ante un hedge fund en Nueva York. Las notas estaban encabezadas «Preguntas para considerar» y el primer punto era el siguiente:
Si cada día fuera como este día:
a) ¿Cómo afectaría eso a mi salud física/bienestar?
b) ¿Cómo afectaría eso a mi bienestar emocional?
c) ¿Cómo afectaría eso a mis relaciones más importantes?
El día de hoy no es una operación desechable. Hoy es una inversión en el futuro. ¿Qué estás haciendo hoy que rendirá multiplicado en los días por venir?
9/1/2026 – Es muy fácil—particularmente para personas impulsadas y orientadas al logro—trabajar tan duro y empujar tan persistentemente por el éxito que dejan de cuidarse adecuadamente a sí mismas y a las personas que les importan. Si pensamos en nuestras vidas como jardines—y en nuestros amigos, familia y colegas como las flores y plantas del jardín—entonces podemos preguntarnos con qué frecuencia estamos fertilizando, plantando, regando y desmalezando. O, por usar otra analogía, nuestras relaciones son fuentes esenciales de combustible emocional y espiritual. Podemos trabajar tan duro que nos quemamos y nos quedamos sin combustible.
Grandes preguntas para la autoevaluación son: Durante la última semana, ¿con qué frecuencia conecté de manera significativa con personas que me importan? ¿Con qué frecuencia participé en actividades que son divertidas y agradables? ¿Que son frescas y estimulantes? Esencial para un estado mental energizado es la variedad. Eso incluye actividades que nos entrenan físicamente, que nos hacen crecer intelectualmente, que nos inspiran espiritualmente y que nos conectan socialmente. Cuando nos cuidamos, nos mantenemos en condición creativa óptima y en máximo enfoque.
Si los atletas pasaran todo su tiempo entrenando y compitiendo, sus cuerpos se descompondrían y su rendimiento se resentiría. El rendimiento perfecto nunca proviene del perfeccionismo.
La forma en que pasamos nuestro tiempo moldea el valor de los esfuerzos de nuestra vida. Impúlsate con fuerza y reposta a menudo.
