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 Jason Goepfert es presidente y CEO de Sundial Capital Research. Editor de SentimenTrader.com, una web de referencia internacional con suscriptores en más de 50 países.
Jason Goepfert / SentimenTrader

 

Diciembre siempre es un mes especial para los mercados, pero en años postelectorales su comportamiento se vuelve estadísticamente llamativo. No es un mito ni una frase hecha: más de un siglo de datos muestra que este mes tiene un sesgo claramente alcista cuando sigue a unas elecciones presidenciales en Estados Unidos. Aunque ningún patrón estacional garantiza rendimientos futuros, la evidencia histórica es lo suficientemente sólida como para que los inversores, analistas y traders le presten atención.

Desde 1901 se han registrado treinta diciembres posteriores a un año electoral, y la mayoría han cerrado en verde. A esto se suma que la magnitud de las subidas medias duplica ampliamente el rendimiento del resto de meses del mismo periodo. Y como guinda del pastel, incluso los retrocesos más acusados han sido relativamente moderados. En un entorno en el que muchos buscan argumentos para sostener narrativas alcistas o bajistas, diciembre en años postelectorales tiende a dar el beneficio de la duda a los compradores.

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Un siglo de datos que inclina la balanza

La tasa de acierto es del 74% si tomamos los treinta diciembres postelectorales desde 1901. Este porcentaje no es anecdótico: está muy por encima del comportamiento típico del S&P 500 o sus equivalentes históricos. Cuando tres de cada cuatro casos terminan al alza, la estadística deja claro que no se trata de una simple coincidencia.

Más interesante aún, tanto los rendimientos medios como los mediana de diciembre en este tipo de años duplican los resultados del resto de meses. Esto sugiere que no solo hay una mayor probabilidad de subida, sino que cuando el mercado sube, lo hace con una intensidad superior al promedio.

El componente psicológico también puede jugar su papel. Tras las elecciones, desaparece buena parte de la incertidumbre política. Los inversores ya saben quién gobernará y pueden empezar a ajustar expectativas en función del programa económico previsto. A esto se suman dinámicas propias del final de año: ajustes fiscales, rebalanceos institucionales, y la famosa “rally de Navidad”. Todo ello puede contribuir a un entorno más constructivo.

Los retrocesos: pequeños en comparación con la historia

Un dato especialmente relevante es que la peor caída registrada en un diciembre postelectoral ha sido de poco más del 3%. En comparación con los retrocesos mensuales típicos del mercado, que en muchos años superan el 7% o incluso el 10%, esto es sorprendentemente bajo.

Esta característica convierte a diciembre postelectoral en un mes con un perfil riesgo–retorno favorable: subidas relativamente frecuentes y retrocesos relativamente pequeños. Aunque nada garantiza que el futuro repita el pasado, el patrón histórico ofrece un argumento que muchos inversores incorporan en su toma de decisiones.

¿Es diciembre una apuesta segura?

No. No existe tal cosa como un mes garantizado. El mercado siempre puede sorprender: una crisis geopolítica, un giro monetario, datos macro inesperados o una reacción técnica brusca pueden desbaratar cualquier pauta estacional. Sin embargo, incluso teniendo en cuenta estos riesgos, el comportamiento de diciembre en años postelectorales continúa siendo notablemente sólido.

Los analistas no hablan de certezas, sino de probabilidades. Y en este caso, las probabilidades históricas han favorecido claramente a los alcistas. La lectura práctica es sencilla: diciembre en este tipo de años no es una señal para comprar a ciegas, pero sí una señal de contexto que puede reforzar argumentos o estrategias con sesgo positivo.

¿Por se da este patrón?

No existe una única explicación, pero sí varios factores que probablemente actúan en conjunto:

  • Fin de la incertidumbre electoral: el mercado suele reaccionar bien cuando desaparece un foco importante de duda.
  • Expectativas económicas renovadas: los inversores proyectan cómo las nuevas políticas afectarán a la economía y a los beneficios corporativos.
  • Flujos estacionales de fin de año: rebalanceos de carteras, aportes institucionales y reconstrucción de riesgo suelen reforzar la demanda.
  • Sentimiento de cierre de ejercicio: muchos gestores buscan asegurar resultados o capturar la última parte del rally anual.

La combinación de estos elementos puede generar un ambiente más propicio para movimientos alcistas, algo que la estadística respalda ampliamente.

Conclusión: un patrón que merece atención

Diciembre en años postelectorales no es una garantía de ganancias, pero la historia es contundente: alto porcentaje de meses positivos, rendimientos medios superiores al doble del resto de meses, y retrocesos excepcionalmente moderados.

En mercados donde la incertidumbre es la norma, tener un patrón de más de un siglo que apoya la posibilidad de un cierre de año alcista es, al menos, una pieza adicional para contextualizar el riesgo. No sustituye al análisis técnico, ni a los fundamentales, ni a la gestión táctica; pero sí ofrece un argumento estacional que, año tras año postelectoral, ha beneficiado a quienes se inclinan hacia el lado optimista.

Diciembre no es infalible… pero en años postelectorales, la historia suele sonreírle al mercado.