El coraje no es un tema del que se hable mucho en la psicología del trading. Sin embargo, encontrar oportunidades nuevas y distintas y perseguir aquello que otros no ven ni comentan requiere un valor considerable. Refinar tus estrategias y usar las pérdidas para perseverar y mejorar lo que haces también exige coraje. Los verdaderos emprendedores son valientes: invierten en su visión y aceptan los riesgos del fracaso. Nadie ha logrado un éxito distintivo haciendo “más de lo mismo”.
En realidad, lo que nos da el valor para asumir riesgos y cosechar recompensas es la presencia de una visión: algo que nos atrapa por su singularidad. Cuando una idea nos parece especial, nos comprometemos a llevarla hasta el final. Una psicología positiva nace de la visión, no de ejercicios de autocontrol.
En el mercado bursátil reciente hemos visto entornos de rotación llamativos. Lo que parece “errático” al mirar los índices generales se vuelve más claro al analizar la acción del precio y del volumen sector por sector, subsector por subsector. Una tendencia es el movimiento direccional de un activo; la rotación es la diversidad de direcciones entre activos relacionados.
Los traders de tipos de interés conocen bien esta dinámica: hay momentos en que los bancos centrales están “en juego” y los instrumentos de tipos tendencian; y otros en los que los bancos centrales están quietos, pero los instrumentos individuales se mueven de forma relativa entre sí. Una clave para un gestor de carteras de tipos es saber cuándo operar tendencias y cuándo operar valor relativo.
Con mucha frecuencia, los grandes institucionales no están comprando o vendiendo acciones de forma amplia, sino rotando capital entre partes del mercado o entre países. Ver esos movimientos relativos y encontrar oportunidades para operarlos requiere la disposición a hacer algo distinto de la multitud. Exige una forma única de estructurar las operaciones. Y exige, sobre todo, coraje.
