¿Está regresando el apetito por el riesgo al mercado? Todo apunta a que sí. Nuestro indicador Risk On/Off acaba de activar una señal de compra tras un giro brusco en el posicionamiento y el sentimiento de los inversores, un tipo de movimiento que históricamente ha precedido a fases constructivas para la renta variable.
La señal es clara y, sobre todo, poco habitual: pasamos de un entorno de pesimismo extremo, con el indicador situado por debajo del percentil 5%, a una lectura de optimismo sólido por encima del 68,5% en un periodo de tiempo relativamente corto. Este tipo de transiciones rápidas no suelen producirse en mercados frágiles, sino en contextos donde el dinero comienza a asumir riesgo de nuevo.

Conviene detenerse un momento en lo que realmente mide un indicador Risk On/Off. No se trata de un simple oscilador de precios, sino de una lectura agregada del comportamiento interno del mercado: flujos hacia activos cíclicos frente a defensivos, liderazgo sectorial, comportamiento relativo de small caps frente a large caps, crédito frente a deuda soberana y otros factores que reflejan la disposición real del mercado a asumir riesgo.
Cuando estos componentes comienzan a mejorar de forma sincronizada, el mensaje es potente: el mercado está dejando atrás una fase de cautela excesiva y empieza a mirar hacia delante. No es euforia, pero sí un cambio de carácter. Y en bolsa, los cambios de carácter suelen importar más que los titulares.
Desde un punto de vista histórico, este tipo de giros merece atención. Reversiones similares desde lecturas extremadamente pesimistas hasta zonas claramente positivas, especialmente cuando se producen cerca de máximos previos, han dado lugar a ganancias consistentes en los meses posteriores. No hablamos de techos de mercado, sino de pausas dentro de tendencias alcistas más amplias.
Esto encaja bien con el contexto actual. A pesar de los avances acumulados en los principales índices, el sentimiento nunca llegó a niveles de complacencia extrema. Al contrario, durante gran parte del rally hemos visto escepticismo, coberturas elevadas y un posicionamiento defensivo persistente. Ese es precisamente el caldo de cultivo que permite que los mercados sigan subiendo sin necesidad de correcciones profundas.
Otro aspecto relevante es que esta mejora no se limita a un solo segmento del mercado. La señal viene acompañada de una mejora generalizada en los internos: mayor participación, más valores marcando nuevos máximos relativos, rotación hacia sectores sensibles al ciclo económico y un comportamiento más constructivo en activos tradicionalmente asociados al “risk on”.
Esto no significa que el camino vaya a ser lineal. Incluso dentro de mercados alcistas sanos, es normal ver episodios de volatilidad, retrocesos tácticos o consolidaciones. Pero mientras el apetito por el riesgo continúe expandiéndose y los internos acompañen, esas correcciones tienden a ser oportunidades y no señales de alarma.
Desde una perspectiva de asignación de activos, el mensaje es coherente: el entorno sigue favoreciendo la exposición a renta variable frente a activos defensivos. No se trata de perseguir precios ni de ignorar la gestión del riesgo, sino de entender que el viento de fondo vuelve a soplar a favor del riesgo.
En resumen, la activación de la señal Risk On/Off sugiere que el mercado está entrando en una fase donde la confianza se reconstruye desde niveles bajos, no desde la euforia. Históricamente, ese es uno de los escenarios más favorables para que las bolsas continúen avanzando. El mensaje no es de exuberancia, sino de optimismo disciplinado, respaldado por una mejora amplia y consistente de los internos de mercado.
