headshot jay thumbnail

Jay Kaeppel es analista cuantitativo colaborador habitual de los principales medios internacionales como CNBC, así como colaborador destacado en SentimenTrader.com y la revista Stocks and Commodities, una web de referencia internacional con suscriptores en más de 50 países.
Jay Kaeppel / Sentimentrader.com

 

Un ciclo de mercado clave de largo plazo ha entrado recientemente en una fase favorable, un hecho que merece atención más allá del ruido diario del mercado. En un entorno dominado por titulares, datos macro volátiles y debates constantes sobre recesión o burbujas, los ciclos de fondo suelen pasar desapercibidos. Sin embargo, son precisamente estos ciclos los que, históricamente, han marcado las grandes tendencias de los mercados financieros.

En concreto, el próximo periodo favorable del ciclo menor de Benner comenzó el 31 de diciembre de 2023 y se extiende hasta el 31 de diciembre de 2026. Se trata de una ventana temporal amplia, que no apunta a movimientos puntuales, sino a una fase estructuralmente más propicia para los activos de riesgo. Este tipo de ciclos no predice el día exacto de los máximos o mínimos, pero sí ofrece un marco útil para entender el sesgo dominante del mercado.

image 72

Al mismo tiempo, el ciclo mayor de Benner permanece en una fase neutral. Esta combinación —ciclo menor favorable y ciclo mayor neutral— no ha sido especialmente frecuente en el pasado. Y precisamente por eso resulta interesante. Históricamente, cuando se ha dado este encaje, el mercado ha tendido a desarrollar fases alcistas sostenidas más que techos importantes o finales abruptos de ciclo.

Conviene ser claros: este escenario no elimina el riesgo. No significa que el mercado vaya a subir de forma lineal ni que no puedan producirse correcciones relevantes, episodios de volatilidad o sustos macroeconómicos. De hecho, en fases alcistas prolongadas es habitual ver correcciones rápidas y violentas que sirven para limpiar excesos y reajustar expectativas. La clave está en entender el contexto, no en negar la incertidumbre.

Lo que sí sugiere esta configuración cíclica es que, desde una perspectiva histórica, el entorno se asemeja más a fases de continuación alcista que a grandes techos de mercado. En los principales máximos históricos suele observarse una alineación mucho más negativa entre ciclos mayores y menores, algo que no está presente en el escenario actual. Eso no garantiza resultados, pero sí cambia las probabilidades.

Es importante subrayar que el gráfico utilizado para este análisis está actualizado solo hasta finales de 2023. No recoge el avance del mercado registrado durante 2024 y 2025. Esto implica que parte del movimiento alcista ya se ha producido, y que los precios actuales incorporan expectativas más elevadas. Aun así, desde el punto de vista cíclico, ese avance no invalida el marco general, sino que lo encaja dentro de una fase que podría ser más amplia en el tiempo.

Para el inversor de largo plazo, este tipo de señales no deben interpretarse como una invitación a comprar sin criterio, sino como un argumento a favor de mantener exposición estructural y evitar decisiones impulsivas basadas en el corto plazo. La historia demuestra que los grandes errores suelen cometerse cuando se ignoran los ciclos de fondo y se sobrerreacciona a datos aislados o narrativas dominantes.

En resumen, la entrada del ciclo menor de Benner en una fase favorable, combinada con la neutralidad del ciclo mayor, configura un escenario que históricamente ha estado más asociado a mercados alcistas sostenidos que a finales de ciclo. No es una garantía, pero sí un recordatorio de que, mientras muchos buscan el próximo techo, el mercado puede estar simplemente atravesando otra fase de expansión dentro de un ciclo más amplio. Y eso, para quien sabe leer los ciclos, marca una diferencia importante.