Este es un gráfico de datos históricos del mercado bursátil que, desafortunadamente, puede estar cobrando una relevancia cada vez mayor. Conviene tener en cuenta lo siguiente:

De 1929 a 1949, el índice S&P 500, medido en términos ajustados por inflación, pasó de 545 a 193, perdiendo más de la mitad de su valor en un periodo de 20 años.
De 1968 a 1982, el índice ajustado por inflación pasó de 957 a 359, perdiendo de nuevo más de la mitad de su valor.
De 2000 a 2009, el índice ajustado por inflación pasó de 2.860 a 1.226, perdiendo una vez más más de la mitad de su valor.
La buena noticia es que, a lo largo de la historia en su conjunto, los precios de las acciones —incluso en términos ajustados por inflación— han estado en modo alcista, multiplicándose por más de 15 desde 1982. La mala noticia es que ha habido caídas significativas por el camino que perjudicaron a los inversores cercanos a la jubilación.
Desde 2009, el índice se ha multiplicado por más de cinco en términos ajustados por inflación. Ahora vemos precios del petróleo al alza y señales de inflación creciente junto con el inicio de un crecimiento más lento. Vemos un endeudamiento creciente a largo plazo en la economía.
La historia nos enseña que podríamos estar entrando en un periodo en el que la preservación de nuestro capital se vuelve tan importante como la rentabilidad de nuestro capital.
