Dean Christians es un analista veterano especializado en la investigación de mercado y trading de Wall Street, con más de 25 años de experiencia. Sus análisis y señales de trading son de las más valoradas entre los profesionales del sector financiero.
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El indicador Risk-On/Off acaba de romper por debajo del nivel del 67% después de haber permanecido durante 42 sesiones consecutivas en zona de fuerte apetito por el riesgo. Esta ruptura marca el final de una racha prolongada de optimismo en los mercados y suele señalar un cambio de fase, no necesariamente de tendencia, pero sí de dinámica.

Cuando el apetito por el riesgo se mantiene elevado durante tantas semanas, los mercados tienden a descontar escenarios muy positivos. El descenso por debajo del 67% suele interpretarse como una fase de enfriamiento: los inversores comienzan a reducir exposición agresiva, aumenta la rotación sectorial y se eleva la probabilidad de movimientos laterales o episodios de volatilidad en el corto plazo.

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Históricamente, tras señales similares, el comportamiento inmediato del mercado ha sido de consolidación o acción lateral. No obstante, el dato relevante está en el horizonte más amplio: el S&P 500 ha registrado retornos positivos a 12 meses en el 91% de los casos posteriores a este tipo de transición. Es decir, aunque el corto plazo puede volverse más errático, la estructura de fondo tiende a mantenerse constructiva.

Desde el punto de vista sectorial, los episodios posteriores a este ajuste suelen favorecer a los sectores más ofensivos. Servicios de comunicación, tecnología y consumo discrecional han mostrado liderazgo relativo en estos contextos. Esto sugiere que el mercado no abandona el crecimiento, sino que reajusta expectativas y posiciones antes de continuar la tendencia principal.

En otras palabras, el mensaje del indicador no es de pánico, sino de transición. El mercado pasa de un impulso lineal a una fase de digestión. Este tipo de pausas son habituales tras rachas prolongadas de optimismo y, en muchos casos, sirven para resetear condiciones técnicas antes de nuevos avances.

La clave para los inversores no está en anticipar un giro bajista estructural, sino en gestionar la posible volatilidad a corto plazo sin perder de vista que, estadísticamente, el contexto posterior ha sido favorable en el medio y largo plazo. El mercado puede tomarse un respiro, pero la tendencia de fondo, según el historial del indicador, sigue apuntando hacia adelante.