Bramesh

Es un conocido trader indio y colaborador de los principales magazines internacionales. Comparte su visión sobre Forex, materias primas e Índices Mundiales a través de su web www.brameshtechanalysis.com. Bramesh también ofrece servicios de tutoría on line para futuros traders.
Bramesh Bhandari / www.brameshtechanalysis.com

 

Hay pocas experiencias capaces de alterar tanto nuestra capacidad de decisión como ganar o perder una cantidad importante de dinero en muy poco tiempo.

Un trader puede ser disciplinado, experimentado, analítico y haber demostrado durante años que sabe controlar el riesgo. Pero cuando las ganancias o las pérdidas alcanzan cierto tamaño, la toma de decisiones puede dejar de ser racional con sorprendente rapidez.

Es una de las lecciones más antiguas de la especulación y sigue siendo plenamente válida en los mercados actuales.

Cuando desaparece la disciplina

Imaginemos a un empresario de éxito que acude ocasionalmente a un casino simplemente como entretenimiento. Es una persona metódica, conservadora y tranquila. Además, tiene una norma estricta: nunca perderá más de una cantidad determinada en una sesión.

Cuando alcanza ese límite, se marcha.

Durante un tiempo, el sistema funciona. No porque le permita ganar, sino porque introduce una frontera clara entre una pérdida aceptable y una conducta impulsiva.

El problema aparece después de varias sesiones negativas consecutivas.

Una pérdida se convierte en varias. La frustración empieza a sustituir a la disciplina y, en lugar de aceptar la pérdida y abandonar, decide seguir jugando.

Aumenta el tamaño de las apuestas. Aumenta su frecuencia. Las reglas que antes parecían inamovibles comienzan a desaparecer.

Y lo más importante es que el objetivo ha cambiado sin que apenas se haya dado cuenta.

Ya no está allí para entretenerse. Ahora está intentando recuperar el dinero perdido.

Esa transición psicológica es exactamente la misma que puede producirse en el trading.

El momento en el que cambia el objetivo

Un trader comienza la jornada con un plan perfectamente definido:

  • Un máximo de tres operaciones.
  • Un tamaño fijo de posición.
  • Un stop predeterminado.
  • Una pérdida máxima diaria.
  • Ninguna operación adicional después de alcanzar ese límite.

La primera operación termina con pérdidas y el trader lo acepta.

La segunda también sale mal.

Entonces aparece una frase especialmente peligrosa:

“Tengo que recuperar lo perdido.”

En ese momento puede cambiar toda la operativa.

El tamaño de la posición aumenta. Un setup que normalmente no sería suficientemente bueno empieza a parecer aceptable. El stop se amplía. Se abre una nueva posición inmediatamente después de cerrar la anterior.

El objetivo ya no es ejecutar correctamente la estrategia. El objetivo es recuperar el P&L.

Y es precisamente ahí donde el riesgo puede dispararse.

La pérdida no es el verdadero problema

Una pérdida pequeña y planificada es completamente diferente de una pérdida fuera de control.

Cuando una pérdida estaba prevista y se mantiene dentro de unos límites, puede procesarse simplemente como parte normal de la estrategia.

Pero cuando el trader desarrolla una necesidad emocional de recuperar ese dinero, la siguiente operación adquiere un peso psicológico adicional.

Ya no se pregunta:

“¿Es este un setup válido?”

Empieza a preguntarse:

“¿Esta operación puede devolverme al punto de equilibrio?”

Y esa es una pregunta peligrosa.

El mercado no sabe cuánto hemos perdido. No conoce nuestro precio de entrada, nuestro saldo ni cuánto necesitamos ganar para terminar el día en positivo.

El mercado simplemente continúa generando movimientos de precios.

Nuestro trabajo consiste en responder a esos movimientos de acuerdo con nuestro plan, no en obligar al mercado a resolver nuestros errores anteriores.

Revenge trading: cuando una operación intenta corregir emocionalmente a la anterior

El revenge trading puede entenderse como el intento de utilizar una nueva operación para corregir emocionalmente el resultado de una operación anterior.

La secuencia suele ser sencilla:

Pérdida → frustración → mayor posición → nueva pérdida → enfado → todavía más riesgo.

El resultado puede ser paradójico. La pérdida inicial quizá era perfectamente asumible, pero el intento de recuperarla termina provocando un problema mucho mayor.

Por eso el revenge trading no es únicamente un problema psicológico. Es, sobre todo, un problema de control del riesgo.

La importancia de decidir los límites antes de necesitarlos

Una de las herramientas más poderosas de la gestión del riesgo es el precompromiso.

No debemos esperar a estar emocionalmente alterados para decidir cuánto estamos dispuestos a perder.

Esa decisión debe tomarse antes.

Podemos establecer, por ejemplo:

  • Pérdida máxima diaria: cuando se alcanza, termina la operativa.
  • Número máximo de operaciones: una vez ejecutadas, termina la sesión.
  • Tamaño máximo de posición: nunca aumenta simplemente porque la operación anterior haya perdido.
  • Drawdown máximo: al alcanzarlo, se detiene la operativa y se revisa el proceso.

La cifra exacta dependerá de cada estrategia.

Lo importante es que la regla exista antes de que las emociones entren en juego.

Tu versión tranquila debe proteger a tu versión emocional

Esta es probablemente una de las formas más útiles de entender la gestión del riesgo.

Cuando estamos tranquilos comprendemos perfectamente qué nivel de riesgo resulta razonable.

Cuando estamos perdiendo, quizá no.

Por eso, la versión tranquila del trader debe crear reglas que protejan a la versión emocional cuando llegue una mala racha.

El razonamiento sería sencillo:

“Sé que una serie de pérdidas puede afectar a mi juicio, así que voy a establecer ahora una norma que me proteja cuando eso ocurra.”

Eso no es debilidad.

Es gestión profesional del riesgo.

El verdadero daño suele producirse después de la primera pérdida

Un trader puede perder una operación y mantenerse completamente estable desde el punto de vista psicológico.

La primera pérdida no tiene por qué ser el problema.

El problema empieza cuando se niega a aceptarla.

A partir de ahí pueden aparecer conductas como:

  • Aumentar el tamaño de las posiciones.
  • Mover o eliminar los stops.
  • Operar setups de menor calidad.
  • Hacer overtrading.
  • Ignorar las condiciones del mercado.
  • Operar fuera de la estrategia habitual.
  • Utilizar más apalancamiento para recuperar pérdidas.
  • Continuar después de alcanzar el límite diario de riesgo.

La pérdida original puede haber sido completamente normal. La reacción ante ella es la que crea el verdadero daño.

Las ganancias también pueden ser peligrosas

La psicología funciona en ambas direcciones.

Las grandes pérdidas pueden generar desesperación, pero las grandes ganancias pueden generar exceso de confianza.

Después de varias operaciones positivas, un trader puede empezar a pensar que ha entendido definitivamente el mercado.

Aumenta el tamaño de las posiciones, eleva el riesgo y se vuelve menos selectivo.

Una jornada excepcional puede transformarse rápidamente en una sensación de invulnerabilidad.

Entonces llega una racha de pérdidas perfectamente normal y, debido al tamaño excesivo de las posiciones, una pérdida ordinaria termina convirtiéndose en un drawdown importante.

La disciplina profesional debe mantenerse tanto después de perder como después de ganar.

El P&L no debería decidir si una operación es válida

El P&L importa, pero no debería determinar si un setup merece ser operado.

Pensemos en dos traders observando exactamente el mismo gráfico.

El primero ha perdido mucho dinero durante la jornada. El segundo acumula una ganancia importante.

El gráfico es idéntico para ambos.

Sin embargo, pueden tomar decisiones completamente diferentes debido a su relación emocional con los resultados anteriores.

El primero puede pensar: “Necesito que esta operación funcione.”

El segundo: “No quiero devolver las ganancias de hoy.”

Ambos están permitiendo que el pasado influya en una decisión que debería depender únicamente del setup actual.

Una pregunta mucho más útil sería:

“¿Tomaría esta operación si no supiera cuál es mi P&L de hoy?”

Cada operación debe ser un acontecimiento nuevo

Una de las bases de una psicología profesional consiste en comprender que la siguiente operación no nos debe nada.

Si la anterior perdió, la siguiente no tiene que recuperar la pérdida.

Si la anterior ganó, la siguiente no tiene que proteger ese beneficio.

Cada setup debe evaluarse de forma independiente utilizando exactamente los mismos criterios.

El resultado anterior es irrelevante. Las condiciones actuales del mercado son las que importan.

Construye tu propia constitución de riesgo

Una herramienta sencilla consiste en redactar por escrito una especie de constitución personal de riesgo.

Puede incluir:

  • Mi pérdida máxima diaria.
  • Mi número máximo de operaciones.
  • Mi tamaño máximo de posición.
  • Mi número máximo de pérdidas consecutivas.
  • Cuándo dejo de operar.
  • Cuándo debo revisar la estrategia.

Y también una lista de comportamientos que nunca deben permitirse:

  • Aumentar el tamaño para recuperar una pérdida.
  • Eliminar un stop previamente definido.
  • Operar por venganza.
  • Operar fuera del setup.
  • Continuar después de alcanzar el límite de riesgo.
  • Pedir dinero prestado para aumentar el riesgo de trading.

Estas reglas deben escribirse cuando estamos tranquilos para poder obedecerlas cuando no lo estamos.

La verdadera ventaja competitiva también puede ser conductual

Los traders dedican una enorme cantidad de tiempo a buscar mejores indicadores.

Una nueva media móvil. Otro oscilador. Un nuevo patrón. Una herramienta de inteligencia artificial diferente. Otra estrategia.

Pero un trader con una estrategia media y una disciplina excepcional puede superar a otro con una magnífica estrategia y un pésimo control del riesgo.

La razón es sencilla.

La estrategia solo ofrece una ventaja probabilística.

El trabajo del trader consiste en ejecutar esa ventaja de forma consistente.

Si el comportamiento emocional interfiere continuamente con la ejecución, la ventaja teórica de la estrategia deja de importar.

Un ejercicio diario sencillo

Al terminar cada sesión podemos responder cinco preguntas:

  1. ¿He respetado mi límite de riesgo?
  2. ¿He operado únicamente mis setups planificados?
  3. ¿He aumentado el riesgo después de una pérdida?
  4. ¿He permitido que una operación ganadora modificara emocionalmente mis decisiones?
  5. ¿Mi P&L ha influido en la siguiente operación?

No debemos evaluar una jornada únicamente por haber ganado o perdido dinero.

Debemos evaluarla por la calidad con la que hemos ejecutado nuestro proceso.

Un día perdedor con una ejecución perfecta puede ser útil.

Un día rentable basado en comportamientos temerarios puede ser peligroso.

Saber cuándo dejar de operar

Una de las habilidades más infravaloradas del trading consiste en saber cuándo no operar.

Detenerse no significa rendirse.

Detenerse es una decisión de gestión del riesgo.

Cuando alcanzamos el límite previamente establecido, ya no queda nada que demostrar.

No necesitamos recuperar hoy lo perdido.

No necesitamos terminar la sesión en positivo.

No necesitamos recuperar inmediatamente lo que el mercado nos ha quitado.

Necesitamos proteger nuestra capacidad para seguir operando mañana.

La lección final

La tecnología de los mercados financieros ha cambiado radicalmente.

Las pantallas son más rápidas. La información circula más rápido. La ejecución es prácticamente instantánea. Los mercados son globales y los algoritmos dominan una parte enorme del volumen negociado.

Pero las emociones humanas siguen siendo prácticamente las mismas:

Miedo. Codicia. Esperanza. Frustración. Exceso de confianza. Venganza.

El trader que comprende estas emociones puede construir reglas destinadas a protegerse frente a ellas.

Por eso, la pregunta más importante no debería ser:

“¿Cuánto puedo ganar hoy?”

Sino:

“¿Cuánto estoy dispuesto a perder antes de dejar de tomar decisiones?”

Ese número debe definirse antes de que el mercado nos ponga a prueba.

Porque cuando aparece la presión, resulta mucho más fácil mantener la disciplina si la decisión ya estaba tomada.

La primera pérdida forma parte del trading. El verdadero peligro comienza cuando intentamos recuperarla a cualquier precio.