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En este artículo exploramos si tiene sentido incorporar ETFs apalancados en estrategias de asignación de activos —tanto estáticas como dinámicas— de tipo long-only. Los ETFs apalancados prometen una exposición amplificada al activo subyacente, ofreciendo el potencial de obtener rendimientos significativamente superiores en condiciones de mercado favorables. Sin embargo, esto implica un coste: una volatilidad mucho mayor, dependencia de la trayectoria y el conocido problema del deterioro por volatilidad, que puede generar un rendimiento sustancialmente inferior en periodos prolongados. Nuestro objetivo es examinar si —y cómo— los ETFs apalancados pueden integrarse de forma sistemática en la construcción de carteras para capturar sus beneficios mientras se mitigan sus riesgos inherentes.

Part I

Introduction

Los fondos cotizados apalancados (LETFs, por sus siglas en inglés) son un tema muy debatido en la literatura financiera. Estos fondos buscan ofrecer un múltiplo (generalmente 2× o 3×) del rendimiento diario de un índice de referencia. Debido a su capacidad para amplificar la exposición al mercado, ganaron rápidamente popularidad entre inversores minoristas, inversores institucionales (DeVault et al., 2021[1]) y operadores de corto plazo. No obstante, la investigación coincide en que los LETFs no están diseñados para estrategias de compra y mantenimiento a largo plazo (Avellaneda & Zhang, 2010[2]; Lu, Wang & Zhang, 2009[3]; Charupat & Miu, 2011[4]).

La principal preocupación gira en torno al efecto del interés compuesto: como un ETF apalancado multiplica los rendimientos diarios, no consigue replicar ese múltiplo en horizontes más largos. Como resultado, mantener estos productos durante periodos prolongados puede generar erosión en el rendimiento e incluso pérdidas.

Aunque estas críticas son válidas, investigaciones recientes sugieren que los beneficios potenciales de estos productos podrían haber sido subestimados (Van Staden, Forsyth & Li, 2024[5]). Basándonos en esta perspectiva, el objetivo de nuestra investigación es determinar si los ETFs apalancados pueden mejorar el rendimiento de una cartera en comparación con los benchmarks tradicionales.

Data & Methodology

Nuestro universo de inversión abarca desde 1926 hasta 2025 e incluye datos mensuales de versiones apalancadas y no apalancadas de cuatro clases principales de activos, además de efectivo.

Usamos datos diarios de renta variable estadounidense (SPY), materias primas (USO), bonos del Tesoro a 10 años (IEF) y oro (GLD). Para construir proxies de ETFs con doble apalancamiento, simulamos 2× leverage duplicando los rendimientos diarios de cada activo y restando comisiones de gestión y costes de apalancamiento.

Cuando estuvieron disponibles ETFs apalancados reales, sus datos históricos reemplazaron los simulados: SSO (2× S&P 500, 2006), UCO (2× petróleo, 2023), UST (2× Treasuries, 2010) y UGL (2× oro, 2008).

Comenzamos analizando carteras pasivas compuestas por cada clase de activo individual. El rendimiento y el riesgo de los ETFs no apalancados se muestran en la Tabla 1, y los de los ETFs apalancados en la Tabla 2.

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Tabla 1. Características de rendimiento y riesgo de cada ETF de clase de activo
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Tabla 2. Características de rendimiento y riesgo de cada ETF apalancado por clase de activo

Result 1

Apalancar bonos y oro aumenta el riesgo mientras reduce los rendimientos. Por ejemplo, el ETF de Treasuries a 10 años incrementa su volatilidad del 6,16% al 12,25%, mientras su rendimiento anual pasa de 4,80% a 4,78%. En materias primas, el rendimiento mejora ligeramente, pero la volatilidad se más que duplica. En renta variable, tanto riesgo como retorno aumentan (car sube de 10,20% a 12,59%, vol de 18,23% a 36,92%), lo que sugiere que el apalancamiento puede mejorar el rendimiento de una cartera si se usa estratégicamente.

Las Tablas 1 y 2 se ilustran en los Gráficos 1–4, que muestran las curvas de capital de cada activo y su versión apalancada en los últimos 100 años (escala logarítmica).

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Gráfico 1. Curvas de renta variable de las acciones estadounidenses y de las acciones estadounidenses apalancadas.
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Gráfico 2. Curvas de capital de materias primas y materias primas apalancadas.
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Gráfico 3. Curvas de renta variable de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años y de los bonos del Tesoro apalancados.
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Gráfico 4. Curvas de capital del oro y del oro apalancado.
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Tabla 3. Características de rendimiento y riesgo de la cartera de índice de referencia 60/40 y de varianza mínima de Markowitz.
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Tabla 4. Características de rendimiento y riesgo del índice de referencia 60/40 con acciones apalancadas y cartera de varianza mínima de Markowitz con acciones apalancadas.
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Tabla 5. Características de rendimiento y riesgo de la cartera de índice de referencia 25/65/10 y de varianza mínima de Markowitz.
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Tabla 6. Características de rendimiento y riesgo del índice de referencia 25/65/10 con acciones apalancadas y cartera de varianza mínima de Markowitz con acciones apalancadas.

Aplicamos la optimización de Markowitz para evaluar si incorporar ETFs apalancados podía mejorar el rendimiento general de la cartera. Probamos:

  • una cartera 60/40 tradicional frente a la misma cartera sustituyendo acciones por acciones apalancadas,
  • una cartera 25/65/10 (acciones, bonos, oro) y su versión equivalente con renta variable apalancada.

Resultado 2

Como muestran las Tablas 3–6, la cartera de mínima varianza está dominada por bonos. Cuando se añaden acciones apalancadas, el optimizador reduce su peso casi a cero. Aun así, incluso con pesos mínimos, el riesgo es mayor y el rendimiento menor. En todas las comparaciones, sustituir acciones por acciones apalancadas empeora los resultados.

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Tabla 7. Características de rendimiento y riesgo de las carteras de referencia y alternativas 25/65/10 con acciones apalancadas.

También probamos asignaciones alternativas (Tabla 7) donde la participación en acciones apalancadas equivalía en exposición a su versión no apalancada. La esperanza era ahorrar capital e invertir en más activos. Sin embargo, estas carteras no superaron al benchmark una vez ajustado el riesgo.

Conclusión de la Parte I: Los ETFs apalancados no funcionan bien para inversión pasiva a largo plazo. Pueden amplificar ganancias, pero también amplifican pérdidas y volatilidad, generando un desempeño inferior en horizontes amplios.

Part II

La primera parte mostró que los ETFs apalancados no mejoran estrategias pasivas. En esta segunda parte evaluamos si el apalancamiento puede resultar útil cuando se gestiona activamente, en concreto mediante estrategias de trend-following.

Methodology

Probamos dos modelos de seguimiento de tendencia:

  1. Media móvil de 10 meses (Faber, 2007): si el precio al cierre de mes está por encima de la media móvil de 10 meses, se mantiene exposición; si no, se pasa a efectivo.
  2. Regla del 95–100% del máximo de 12 meses (Faber, 2025): si el precio está dentro del 95–100% del máximo anual, se mantiene exposición; en caso contrario, efectivo.

Aplicamos el modelo de 10 meses a las 4 clases de activos (SPY, USO, IEF, GLD). Sus resultados están en la Tabla 8. Repetimos el proceso con sus versiones apalancadas (2× SPY, 2× USO, 2× IEF, 2× GLD): Tabla 9.

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Tabla 8. Características de rendimiento y riesgo: regla de la media móvil de 10 meses.
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Tabla 9. Características de rendimiento y riesgo: regla de la media móvil de 10 meses, ETF apalancados.

Result 3a

La aplicación del filtro de tendencia en ETFs no apalancados mejora el perfil riesgo–retorno: riesgo menor, rendimiento ligeramente inferior. En activos apalancados, tanto riesgo como retorno aumentan.

Repetimos el análisis con la regla del 12-Month High (Tablas 10 y 11) con resultados equivalentes.

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Tabla 10. Características de desempeño y riesgo: regla máxima de 12 meses.
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Tabla 11. Características de rendimiento y riesgo: regla del máximo de 12 meses, ETF apalancados.

Result 3b

En ETFs no apalancados, ambos modelos de tendencia reducen riesgo y rendimiento. En ETFs apalancados, riesgo y retorno suben, con ratios Sharpe y Calmar similares o ligeramente mejores que el benchmark.

El siguiente paso consistió en probar carteras completas incluyendo acciones apalancadas con filtro de tendencia.

Benchmark conservador (Cartera 1): 25% acciones, 65% bonos, 10% oro.
Cartera 2: misma asignación con filtro de tendencia.
Cartera 3: se introduce renta variable apalancada dentro del filtro, reemplazando parcialmente la exposición tradicional.

La asignación final fue: 5% acciones, 10% oro, 65% bonos, 20% acciones apalancadas. Resultados en Tabla 12.

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Tabla 12. Características de rendimiento y riesgo: cartera 25/65/10.

Result 4

La Cartera 3 obtiene mayor rendimiento manteniendo una volatilidad comparable al benchmark. Los Gráficos 5 y 6 muestran curva de capital y drawdown.

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Gráfico 5. Curvas de renta variable de la cartera 1 (25 % acciones, 65 % bonos, 10 % oro) y la cartera 3b (8 % acciones, 65 % bonos, 10 % oro, 17 % acciones de lev).
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Gráfico 6. Drawdown de la cartera 1 (25% acciones, 65% bonos, 10% oro) y la cartera 3b (8% acciones, 65% bonos, 10% oro, 17% acciones de lev).

Repetimos con el caso 60/40: añadimos oro (Portfolio 2), aplicamos filtro (Portfolio 3), y sustituimos parte de acciones por acciones apalancadas (Portfolio 4). Resultados en Tabla 13.

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Table 13. Performance and risk characteristics: 60/40 portfolio.

Result 5

La Cartera 4 (20% acciones, 40% bonos, 10% oro, 30% acciones apalancadas) mantiene el riesgo similar al del Portfolio 2 pero mejora los rendimientos. Los Gráficos 7 y 8 muestran curva y drawdown.

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Gráfico 7. Curvas de renta variable de la cartera 1 (60% acciones, 40% bonos) y la cartera 4 (20% acciones, 40% bonos, 10% oro, 30% acciones de lev).
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Gráfico 8. Drawdown de la cartera 1 (60% acciones, 40% bonos) y la cartera 4 (20% acciones, 40% bonos, 10% oro, 30% acciones de lev)

En ambas familias de carteras, el trend-following reduce riesgo y drawdowns pero recorta rendimientos. Sin embargo, al añadir una pequeña proporción de acciones apalancadas dentro de una estrategia activa, los rendimientos mejoran sin aumentar significativamente el riesgo.

Conclusion

Nuestro estudio evaluó si los ETFs apalancados pueden mejorar los resultados de cartera frente a benchmarks estándar.

Parte I: Los ETFs apalancados no funcionan bien de forma pasiva a largo plazo. Amplifican ganancias y pérdidas, y el deterioro por volatilidad penaliza la rentabilidad. La optimización de Markowitz confirma que sustituir acciones por versiones apalancadas no mejora resultados.

Parte II: El apalancamiento solo tiene sentido cuando se gestiona activamente. Los filtros de tendencia reducen riesgo en activos normales y aumentan riesgo y retorno en activos apalancados. Al integrarlos cuidadosamente dentro de una estrategia activa, es posible mejorar la rentabilidad manteniendo controlado el riesgo.

Conclusión final: Los ETFs apalancados son ineficientes como inversiones pasivas, pero pueden aportar valor cuando se usan de forma táctica dentro de sistemas activos de trend-following.

Autora: Margareta Pauchlyova, Quant Analyst, Quantpedia