Cuando hablamos sobre la gestión del riesgo, suele reflejarse en la cara de quien escucha o lee una mezcla entre la cara que se pone al saborear una comida sosa y aquella que expresamos ante una noticia que nos parece poco menos que absurda. Cuando no miramos al techo, intentando borrar la imagen visual de aquel que nos intenta dar la charla de turno ante una materia poco menos que fastidiosa.

Y es que, nos guste o no, la parte de la gestión monetaria es, sin duda, la más importante en el trading. Será por un efecto de la “cultura del pelotazo”, de cierta faceta ludópata o simplemente por despreocupación y no tomarnos el trading en serio, por lo que el 90% de la literatura en este tema va encaminada hacia la búsqueda de ese “maravilloso sistema” para ganar, en vez de analizar cómo gestionar el dinero una vez que lo hemos encontrado.

En el trading suele haber la confusión de mezclar la palabra trading en sí con la palabra sistema. De tal forma que cuando intentamos dedicarnos a esto, parece que el fin de la búsqueda termina cuando encontramos un determinado sistema que hayamos comprobado que funciona correctamente. No obstante, esto representa afrontar el trading desde un punto de vista incompleto, ya que el sistema de trading supone sólo una parte de toda nuestra operativa.

¿Qué sucede cuando hacemos esto? Pues que al fallar nuestra operativa por tener sólo resuelta una pequeña parte del proceso de contar con una metodología completa y ver que no tenemos los resultados deseados, abandonamos el sistema que estemos utilizando… y eso que lo habíamos probado y, en teoría, funcionaba perfectamente. Pero tenemos una “esperanza matemática” positiva y vamos saltando de un sistema a otro, picoteando de aquí para allá, sin encontrar nunca esos resultados que en teoría deberíamos tener.

De ahí que hiciéramos la pregunta: ¿es trading igual a sistema? Nada más lejos de la realidad.

controlar operativa

Pero como las palabras se las lleva el viento, nada como comprobar si esto tiene alguna base o no. Y Ralph Vicent quiso demostrar esta misma cuestión: ¿tan importante es la gestión monetaria en un sistema de trading? ¿Aunque éste sea ganador?

Presentar a Ralph Vicent a quienes hacen trading es cómo presentar a Cristiano Ronaldo o a Messi a los amantes del fútbol. Basta decir que es una figura muy ligada a la leyenda de Larry Williams, ya que fue quién le ayudó con la gestión monetaria cuando ganó en 1987 el World Cup Trading Championship… ¡con un 11.376% de rentabilidad!

Los experimentos sobre el trading son sin duda un campo por explorar y sus beneficios no tienen desperdicio. Hay algunas joyas como la que veremos a continuación:

Ralph Vicent juntó a cuarenta doctorados universitarios que no supieran nada sobre gestión monetaria y trading.

Se les dio un videojuego en el que se aplicaría un sistema de trading con un índice de acierto del 60%, y un capital de 1.000 dólares. Tendrían 100 tiradas, 60 positivas y 40 negativas, sin que supieran dónde estaba cada una de ellas. Exactamente igual que en el mercado real. De tal forma que se generaría una situación real del mercado, como si tuvieran un sistema con una esperanza matemática positiva.

A priori, todos deberían haber ganado dinero ¿no?. Al fin y al cabo, después de esas 100 tiradas, el índice de acierto del 60% se vería reflejado, ya que el juego era una simulación en el que después de 100 tiradas habrían ganado 60, obviamente sin que los participantes supieran el orden.

¿Resultado?, sólo dos de los 40 participantes ganaron dinero. Es decir, el 95% de los participantes lo perdieron. Esto me suena de algo…

¿Pero cómo pudo ser posible si después de 100 tiradas, habrían ganado 60?.

La respuesta es que los participantes arriesgaron más dinero del debido en cada operación en la mayoría de los casos. Después de una racha de jugadas perdedoras, arriesgaron, subieron la cantidad en las siguientes tiradas. Al fin y al cabo, si el sistema tenía esperanza matemática positiva, la siguiente tirada debería ser ganadora ¿no?  Es la ventaja que tenemos al saber algo de la falacia del jugador, como veremos en el siguiente capítulo.

Algunas de las situaciones que se pudieron dar fueron las siguientes:

-Veamos, con una serie de diez operaciones, el posible resultado de un participante en función de la cantidad arriesgada en cada operación. Podemos multiplicar por diez el resultado para ver las cien operaciones, aunque solo nos sirva para hacernos una ligera idea.

ejemplo sujetos

Sujeto 1:

Arriesga  1.000 dólares en cada operación.

Balance inicial: 1.000 dólares.

Ensayo 1 ganancia + 1.000 dólares 2.000 dólares
Ensayo 2 ganancia + 1,000 dólares $ 3 000
Prueba 3 ganancia + 1,000 dólares $ 4,000
Ensayo 4 ganancia + 1.000 dólares 5000 dólares
5 Pérdida de Primera Instancia – $ 1000 $ 4000
Pérdida de prueba de 6 – $ 1000 3,000 dólares
De prueba de 7 ganancia+ 1,000 dólares $ 4,000
Ensayo de 8 ganancia + 1.000 dólares 5000 dólares
Pérdida de Primera Instancia 9 – $ 1000 $ 4000
Pérdida de prueba de 10 – $ 1000 $ 3000

Total Beneficio + $ 2000

Bueno no está mal. Al fin y al cabo es un sistema con una esperanza del 60% de acierto. ¿no?

Veamos si con otro orden la cosa cambia.

Balance inicial $ 1.000
Prueba una pérdida de – $ 1000 $ 0
Ensayo 2 Pérdida – $ $ 0
Prueba 3 ganancia + $ $ 0
Ensayo 4 ganancia + $ $ 0
5 Pérdida de Primera Instancia – $ $ 0
Pérdida de prueba de 6 – $ $ 0
De prueba de 7 ganancia + $ $ 0
Ensayo de 8 ganancia + $ $ 0

, de un 30% por cada operación.

Controlando el riesgo, ¿qué lección aprendemos?

Controlar el riesgo es fundamental en nuestra operativa si queremos llegar a alguna parte. Como vemos, ni garantizándonos que después de 100 operaciones vamos a ganar 60 de ellas es fácil ganar dinero… si no tenemos un cuidado escrupuloso con  nuestras posiciones.
Prueba 9 ganancia + $ $ 0
Prueba de 10 ganancia + $ $ 0

Total Beneficio + $ 0

Vemos que arriesgar todo el capital en un primer momento puede salir bien, pero obviamente también puede salir mal, por lo que el riesgo es demasiado alto para poder asumirlo en nuestra operativa.

Veamos otro caso en el que se arriesga un 30% en cada operación.

Balance inicial $ 1.000
Prueba una pérdida de – $ 300 $ 700
Ensayo 2 Pérdida – $ 300 $ 400
Prueba 3 ganancia + $ 300 $ 700
Ensayo 4 ganancia + $ 300 1,000 dólar
5 Pérdida de Primera Instancia – $ 300 $ 700
Pérdida de prueba de 6 – $ 300 $ 400
De prueba de 7 ganancia + $ 300 $ 700
Ensayo de 8 ganancia + $ 300 1,000 dólar
Prueba 9 ganancia + $ 300 $ 1.300
Win + prueba de 10 300 dólares 1.600 dólares

Total Beneficio + $ 600

600×100= 6000 usd en la prueba.

A pesar de los buenos resultados, este participante corrió un riesgo demasiado alto: en dos ocasiones tuvo una pérdida del 60% del valor de su cuenta, algo que no se puede permitir en la operativa. Es un riesgo altísimo

Un concepto aceptado en el trading es no perder más de un determinado porcentaje de nuestra cuenta por operación. En cuanto a porcentajes, cada uno tiene una operación diferente. Jack Schwager habla de un 1% de pérdida máxima por operación. Otros especialistas hablan de un 5%, de un 2%, etc.

Teniendo como referencia este experimento de Ralph Vince, veamos qué hubiera sucedido aplicando una pérdida por operación máxima de un 3%. Para que se vean mejor los números, se aplica a una cuenta de 10.000 dólares en vez de a una de 1.000.

Y vamos a ponernos en una de las peores situaciones para ver sus efectos en nuestra cuenta. Antes vimos cómo con tres pérdidas consecutivas o menos las posibilidades de quedarnos fuera del mercado eran exageradamente altas.

Veamos.

menos de 3% de pérdida número 1 – $ 300 $ 9,700
menos de 3% de pérdida número 2 – $ 291 $ 9 409
menos de 3% de pérdida Número 3 – $ 282 $ 9 127
menos de 3% de pérdida Número 4 – 274 dólares 8.853 dólares
menos de 3% de pérdida Número 5 – $ 266 8587 dólares
menos de 3% de pérdida Número 6 – 258 dólares $ 8329
menos de 3% de pérdida Número 7 – $ 250 8079 dólares

Como se muestra, después de siete pérdidas consecutivas seguidas, la cuenta de ha reducido a 8.079 dólares. Se ha sufrido una pérdida total de un 23,8%. Este porcentaje sería obviamente menor si establecemos un nivel menor de pérdida máxima por operación.

Un ejemplo que ilustra una de las posibles explicaciones de la falta de éxito en el trading. Tener un sistema es sólo contar con una parte de nuestro plan de trading.

Siempre digo que “nuestro plan de trading será tan fuerte como su pieza más débil”.

¿Tendremos el eslabón de la gestión monetaria a punto de romperse?

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