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Tecnología: ¿se está preparando un gran breakout sostenido? por Sentimentrader

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 Jason Goepfert es presidente y CEO de Sundial Capital Research. Editor de SentimenTrader.com, una web de referencia internacional con suscriptores en más de 50 países.
Jason Goepfert / SentimenTrader

 

El sector tecnológico tiene una virtud y un problema al mismo tiempo: cuando arranca de verdad, suele dejar a mucha gente fuera. Es un sector que no siempre avisa con suavidad. A veces pasa semanas corrigiendo, enfriando entusiasmo, limpiando manos débiles y haciendo creer que lo mejor ya pasó. Y justo cuando el consenso empieza a ponerse más tibio, aparece una señal de amplitud que cambia por completo la lectura. Eso es lo que está ocurriendo ahora. La pregunta ya no es solo si la tecnología está fuerte, sino si está entrando en una fase de ruptura alcista con vocación de durar.

La señal que ha saltado viene de un dato interno muy potente: el ratio de avance/descenso a 10 días de las acciones tecnológicas acaba de superar el umbral crítico de 2,2. Traducido al idioma del mercado, eso significa que los valores que suben están más que duplicando a los que bajan. No es una mejora superficial ni un rebote sostenido por dos o tres nombres de mega capitalización. Es una señal de participación amplia, y eso es justamente lo que diferencia una subida frágil de una subida seria.

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Cuando un sector empieza a moverse al alza con esta amplitud, lo importante no es solo el precio, sino la estructura interna del movimiento. Una tecnología liderada únicamente por unos pocos gigantes puede seguir empujando índices un tiempo, sí, pero deja detrás una sensación de mercado estrecho, selectivo y vulnerable. En cambio, cuando el avance se extiende a una parte mucho más grande del sector, la historia cambia. Ya no se trata solo de que suban los sospechosos habituales. Se trata de que el dinero está entrando con más convicción y en más nombres.

Y ahí es donde el dato histórico se vuelve especialmente interesante. Cuando este nivel de momentum interno ha aparecido en el pasado, ha funcionado como un auténtico viento de cola para la renta variable, con una tasa de acierto del 88% para el S&P 500 en los siguientes 12 meses. Naturalmente, esto no garantiza nada. El mercado no entrega certezas, solo probabilidades. Pero una estadística así no es un adorno. Lo que está diciendo es que cuando la participación de corto plazo se vuelve tan extrema, muchas veces el mercado está dejando atrás una fase de duda y entrando en un tramo de expansión más sólido.

Además, esta señal no aparece en cualquier momento del calendario. Se activa justo cuando el sector tecnológico entra en su ventana estacional históricamente más favorable, tanto en términos absolutos como relativos. Y esto añade una capa más de interés al análisis. Porque una cosa es tener una señal de amplitud positiva aislada, y otra bastante distinta es verla coincidir con un momento del año en el que el sector, por historia, tiende a comportarse mejor. Cuando el impulso interno y la estacionalidad se alinean, el argumento alcista deja de depender de una sola pieza y pasa a tener varias patas sosteniéndolo.

También conviene entender bien qué sugiere esta configuración y qué no. No implica necesariamente que el sector vaya a subir en línea recta desde aquí. Eso casi nunca ocurre. Puede haber retrocesos, consolidaciones y jornadas incómodas. La tecnología, además, es especialmente propensa a los excesos de corto plazo, tanto al alza como a la baja. Pero una cosa es aceptar que habrá ruido y otra muy distinta ignorar una combinación tan potente de amplitud extrema, tendencia estructural y viento estacional a favor.

En el fondo, los grandes movimientos de mercado suelen empezar así: primero mejora la estructura interna, después se amplía el liderazgo y solo más tarde llega la sensación general de que “todo está fuerte”. El problema es que cuando esa sensación se vuelve obvia, muchas veces una parte importante del recorrido ya se ha producido. Por eso estas señales importan tanto. Porque intentan detectar no el final del entusiasmo, sino el principio de un proceso más amplio de acumulación y expansión alcista.

La lectura de conjunto, por tanto, es bastante clara. Cuando una participación tan agresiva de corto plazo coincide con una tendencia de fondo aún sana y con una estacionalidad favorable, el camino de menor resistencia suele seguir siendo al alza. No significa que no pueda haber sustos en el trayecto. Significa que, mirando seis o doce meses hacia delante, la balanza histórica se inclina bastante del lado alcista.

Así que sí, el sector tecnológico parece estar dando señales de algo más importante que un simple rebote. Puede que no estemos ante una explosión inmediata y perfecta, pero sí ante un entorno donde la probabilidad histórica favorece un breakout sostenido. Y en mercado, cuando amplitud, tendencia y estacionalidad reman en la misma dirección, normalmente no conviene ponerse delante del movimiento. Conviene entenderlo y, si encaja con el plan, aprovecharlo.

 

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Tecnología: ¿se está preparando un gran breakout sostenido? por Sentimentrader

  El sector tecnológico tiene una virtud y un problema al mismo tiempo: cuando arranca...

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Tres sectores clave de crecimiento y cíclicos dominan la lista de nuevos máximos por Jay Kaeppel

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Jay Kaeppel es analista cuantitativo colaborador habitual de los principales medios internacionales como CNBC, así como colaborador destacado en SentimenTrader.com y la revista Stocks and Commodities, una web de referencia internacional con suscriptores en más de 50 países.
Jay Kaeppel / Sentimentrader.com

 

Cuando un mercado sube con fuerza durante semanas o meses, tarde o temprano aparece la misma pregunta: ¿esto sigue siendo una tendencia sana o estamos viendo la última fase antes del agotamiento? Es una duda lógica. Cuanto más se estira un movimiento, más fácil resulta pensar que ya llega tarde, que el grueso del recorrido ya se ha hecho y que lo siguiente debería ser una corrección seria. Pero no todas las subidas prolongadas son iguales. Algunas se vacían por dentro mientras el índice aún aguanta. Otras, en cambio, siguen ganando calidad a medida que avanzan. Y lo que sugieren ahora varios indicadores de amplitud, tendencia y flujos es que esta subida se parece bastante más a lo segundo que a lo primero.

La primera señal relevante viene de la amplitud del movimiento. En el S&P 500, la participación está acelerándose con fuerza, hasta el punto de que más del 12% de las acciones de Tecnología, Industriales e Inmobiliario están marcando de forma simultánea nuevos máximos de 52 semanas. Esto importa mucho más de lo que parece. Cuando los máximos se concentran en un puñado de nombres gigantes, el mercado puede seguir subiendo un tiempo, sí, pero lo hace con una estructura más frágil. Cuando esa fortaleza se extiende a varios sectores cíclicos a la vez, el mensaje cambia: la subida deja de ser un truco de pesos pesados y pasa a ser una señal de participación real.

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Ese matiz es clave. Tecnología aporta crecimiento, Industriales suelen reflejar confianza en actividad económica y ciclo, e Inmobiliario añade una lectura sensible a tipos, financiación y coste de capital. Si los tres grupos están empujando al mismo tiempo, el mercado no solo está subiendo: está mostrando una combinación bastante potente de apetito por riesgo, mejora interna y liderazgo sectorial. Y eso no suele ser la fotografía típica de una tendencia que se está quedando sin gasolina.

La segunda pieza del puzle es el Trend Score del S&P 500, que acaba de tocar un nivel muy elevado de 9 sobre 10. En términos históricos, cuando una fuerza tendencial de ese nivel coincide con una participación amplia, el índice ha mostrado una tasa de acierto del 86% durante el mes siguiente. Naturalmente, el mercado no firma promesas notariales, pero una estadística así no es decoración. Lo que sugiere es que, cuando la tendencia se vuelve tan intensa y además está respaldada por muchos valores, la inercia alcista suele tener bastante más recorrido del que los escépticos creen.

Y aún hay una tercera señal que refuerza la lectura: los flujos entre acciones y bonos. El ratio Stock/Bond ha roto al alza hasta 2,53, lo que apunta a un claro desplazamiento de capital hacia activos de riesgo. Esa ruptura no parece un simple ajuste táctico, sino un movimiento bastante más serio de confianza institucional. Históricamente, este tipo de breakout en el ratio ha estado asociado con una tasa de acierto del 81% durante el año siguiente. Dicho sin rodeos: cuando el dinero sale de la comodidad relativa de los bonos y entra con decisión en renta variable, el mercado suele estar diciendo algo importante sobre cómo percibe el entorno futuro.

Además, esta parte del análisis tiene una lectura psicológica interesante. En los finales de ciclo de verdad, el mercado suele mostrar divergencias, liderazgo estrecho, menor convicción y flujos menos consistentes. Puede seguir subiendo, pero lo hace como quien camina sobre una tabla húmeda: avanzando, sí, pero con menos estabilidad de la que aparenta. Aquí, en cambio, lo que se ve es otra cosa. La tendencia es fuerte, la participación es amplia y el capital está acompañando. Esa combinación no elimina el riesgo, pero sí aleja bastante la idea de que estamos simplemente ante una subida exhausta aguantada con alfileres.

Eso no significa que no pueda haber pausa. Claro que puede haberla. De hecho, en cualquier tramo alcista serio es normal ver consolidaciones, retrocesos breves y sesiones de digestión. El mercado necesita respirar incluso cuando está fuerte. Pero una pausa táctica no es lo mismo que una señal de agotamiento estructural. Y lo que estos indicadores están diciendo ahora mismo es precisamente eso: puede haber descanso, pero no hay demasiadas pruebas de asfixia.

Por tanto, la lectura de conjunto sigue siendo claramente favorable para los alcistas. La confluencia entre un Trend Score excepcionalmente alto, un liderazgo amplio de sectores cíclicos y unos flujos de capital netamente risk-on apunta más a continuidad que a fatiga terminal. El mercado podrá corregir algunos excesos de corto plazo, como siempre, pero no parece estar subiendo sobre humo. Más bien da la impresión de que todavía tiene combustible en el depósito, y bastante más del que muchos sospechan cuando ven máximos y asumen, demasiado pronto, que ya no queda nada por delante.

 

 

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Tres sectores clave de crecimiento y cíclicos dominan la lista de nuevos máximos por Jay Kaeppel

  Cuando un mercado sube con fuerza durante semanas o meses, tarde o temprano aparece...

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La amplitud del sector inmobiliario alcanza el 100% por Dean Christians

Dean Christians es un analista veterano especializado en la investigación de mercado y trading de Wall Street, con más de 25 años de experiencia. Sus análisis y señales de trading son de las más valoradas entre los profesionales del sector financiero.
Dean Christians / SentimenTrader

 

El sector inmobiliario cotizado tiene una costumbre muy de mercado: cuando parece muerto, revive deprisa; y cuando revive deprisa, muchos dudan si están viendo un rebote exagerado o el inicio de algo bastante más importante. Eso es exactamente lo que plantea ahora mismo XLRE, el ETF del sector inmobiliario del S&P 500. En menos de un mes, el porcentaje de valores del sector cotizando por encima de su media móvil de 10 días ha pasado de menos del 5% al 100%. Dicho sin maquillaje: el movimiento ha sido brutal.

Una lectura así no es normal. No estamos hablando de una mejora gradual ni de una recuperación tímida. Estamos ante un thrust de amplitud histórico, una expansión interna tan rápida que obliga a prestar atención. Cuando todos, o prácticamente todos, los valores de un sector se alinean por encima de su media corta en tan poco tiempo, lo que se está viendo no es solo precio subiendo. Lo que se está viendo es participación masiva. Y en análisis de mercado, la participación suele decir mucho más sobre la calidad del movimiento que el titular del día o la vela bonita del índice.

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Ahora bien, que la señal sea muy alcista de fondo no significa que el corto plazo vaya a ser limpio. De hecho, precisamente por la violencia del movimiento, la historia sugiere que hay una probabilidad del 69% de ver un retroceso menor durante la próxima semana. Eso tiene bastante sentido. Después de una subida tan vertical, el mercado suele necesitar respirar, recolocar posiciones, purgar entradas tardías y bajar un poco la temperatura. Es la parte poco glamurosa de las tendencias serias: no suben en línea recta, suben sacudiendo primero a los impacientes.

La buena noticia para el lado alcista es que esos retrocesos, en este tipo de contexto, han tendido a ser superficiales. No hablamos de una señal que históricamente haya abierto la puerta a un gran deterioro inmediato, sino más bien de una pausa táctica dentro de un cuadro bastante más constructivo. Y ese matiz importa mucho. Porque una cosa es un mercado agotado que rebota por cierre de cortos, y otra muy distinta un sector que entra en una fase de liderazgo estructural pero necesita descargar sobrecompra a corto plazo. Parecen lo mismo desde lejos, pero no lo son.

Además, la lectura de medio plazo refuerza bastante esta visión. Los indicadores de amplitud basados en la media móvil de 50 días también confirman fortaleza. Eso significa que la mejora no se limita a un estallido técnico de muy corto plazo, sino que empieza a apoyarse en una base más sólida. En otras palabras, no parece un simple fogonazo. Parece más bien el comienzo de una tendencia con vocación de durar. Y cuando el sector inmobiliario muestra ese tipo de comportamiento, conviene tomarlo en serio, porque no suele moverse así porque sí.

Hay también una lectura macro interesante detrás de todo esto. El inmobiliario cotizado es un sector especialmente sensible a tipos de interés, condiciones financieras, percepción de crecimiento y expectativas sobre el coste de capital. Cuando se produce una mejora interna tan amplia, el mercado muchas veces está empezando a descontar que el entorno deja de ser tan hostil para este tipo de compañías. No significa necesariamente que todos los problemas hayan desaparecido. Significa que, al menos por ahora, la narrativa dominante empieza a cambiar. Y en bolsa, cuando cambia la narrativa y además lo hace con semejante amplitud, el movimiento suele tener más recorrido del que parece al principio.

Eso sí, tampoco conviene ponerse épico y correr detrás del precio como si el mercado regalara entradas perfectas por haber tenido una revelación alcista. Si de verdad estamos al inicio de un tramo estructural fuerte, habrá retrocesos, pausas y momentos más razonables para construir posición. Perseguir un thrust tan extendido suele ser una mala costumbre, incluso cuando la tesis de fondo es correcta. Lo sensato aquí no sería negar la señal, sino entender su doble mensaje: muy alcista en horizonte de medio plazo, pero probablemente pasada de revoluciones en el muy corto plazo.

La conclusión es bastante clara. El sector inmobiliario cotizado puede estar entrando en una fase alcista estructural seria, no en un simple rebote anecdótico. El thrust de amplitud es demasiado potente como para ignorarlo y la confirmación en indicadores intermedios le da bastante credibilidad. Pero precisamente porque el movimiento ha sido tan extremo, el escenario más probable es una pequeña pausa antes de seguir. En lenguaje de mercado: sí, parece el arranque de una gran carrera, pero incluso los caballos buenos necesitan tomar aire antes de volver a apretar.

 

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La amplitud del sector inmobiliario alcanza el 100% por Dean Christians

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ECONOMIC WEEK AHEAD: 27 de Abril a 1 de Mayo por Dr. Ed Yardeni

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Dr. Ed Yardeni / Yardeni Research
El Dr. Ed Yardeni es una de las principales voces de LinkedIn en economía y finanzas. Colaborador habitual de los principales medios internacionales, actualmente dirige Yardeni Research una firma de consultoría que ofrece estrategias de inversión global, análisis y recomendaciones a clientes institucionales. Es autor de los libros «Predicting the Markets: A Professional Autobiography» y «Fed Watching for Fun & Profit”.

 

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Esta es una de las semanas más cargadas del año en el calendario económico. Se reúnen cinco grandes bancos centrales: la Fed, el Banco de Japón, el Banco de Canadá, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra. Cinco gigantes tecnológicos de mega capitalización presentan resultados: Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Apple. El miércoles llegará el dato adelantado del PIB del primer trimestre de 2025, y el jueves el PCED de marzo, que mostrará cuánto del shock del petróleo ha llegado ya al indicador de inflación preferido por la Fed. También habrá abundantes datos de encuestas, con sondeos regionales de actividad empresarial complementando el M-PMI nacional del viernes, además del Índice de Confianza del Consumidor de abril del Conference Board, todo ello en pantalla.

El bloqueo del estrecho de Ormuz por parte tanto de Estados Unidos como de Irán sigue siendo la cuestión dominante. Tanto Estados Unidos como Irán rechazaron reunirse este fin de semana en Islamabad. El precio del barril de Brent cerró el viernes en 105,33 dólares, casi 20 dólares por encima del mínimo de la semana pasada (gráfico).

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Dicho esto, veamos las principales referencias que más probablemente influirán esta semana en la visión de los inversores sobre el crecimiento, la inflación y la función de reacción de los bancos centrales:

(1) FOMC y agenda global de bancos centrales. Se espera que los cinco bancos centrales mantengan sin cambios sus políticas, dejando sus tipos aproximadamente donde han estado desde finales de 2025 (gráfico). Como suele ocurrir cuando las decisiones de tipos en sí ya están descontadas, los inversores leerán con mucha atención el tono del comunicado oficial. La rueda de prensa del presidente de la Fed, Jerome Powell, el miércoles, será el evento principal. Las declaraciones del resto de banqueros centrales también serán analizadas al detalle para ver cómo encuadran el shock del petróleo, la desaceleración del crecimiento y la transmisión a la inflación.

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(2) PIB. Es probable que el PIB del primer trimestre de 2025 (miércoles) muestre un avance del 1,2%, según el modelo GDPNow de la Fed de Atlanta. Seguimos atribuyendo la debilidad al mal tiempo de enero y febrero (gráfico).

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(3) Inflación. El PCED de marzo (jueves) es la primera lectura limpia sobre cuánto del shock del petróleo está llegando al indicador de inflación preferido de la Fed. La inflación general del PCED fue del 2,8% interanual en febrero (gráfico). El modelo Inflation Nowcasting de la Fed de Cleveland proyecta que la inflación general suba hasta el 3,39% interanual en marzo (0,59% mensual).

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La tasa de inflación subyacente del PCED se está moviendo en torno al 3,10% interanual y al 0,23% mensual (gráfico).

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(4) Desempleo. Las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo (jueves) subieron hasta 214.000 en la semana del 17 de abril, con la media móvil de cuatro semanas aumentando ligeramente hasta 210.800 (gráfico). Las solicitudes continuadas subieron hasta 1.821.000, aunque la media móvil de cuatro semanas sigue mostrando una tendencia a la baja (gráfico). Es probable que el mercado laboral siguiera siendo resiliente durante la segunda mitad de abril.

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(5) Encuestas manufactureras. Junto con el M-PMI nacional del viernes, se publicarán encuestas empresariales de la Fed de Dallas (lunes), la Fed de Richmond (martes) y el Chicago PMI (jueves). El compuesto regional de abril ya se sitúa en 15,9 basándose en las tres encuestas disponibles (gráfico). Eso sugiere otra lectura sólida para el M-PMI de abril.

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(6) Confianza del consumidor. La encuesta del Índice de Confianza del Consumidor de abril (martes) podría seguir a la baja al Índice de Sentimiento del Consumidor de abril (gráfico). Aunque el sentimiento importa, los consumidores todavía siguen gastando por ahora. En nuestra opinión, la última encuesta del CCI podría encontrar que los indicadores de empleo empiezan a mostrar algunas señales de vida.

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ECONOMIC WEEK AHEAD: 27 de Abril a 1 de Mayo por Dr. Ed Yardeni

El Dr. Ed Yardeni es una de las principales voces de LinkedIn en economía y...

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Industriales: la tendencia sigue viva, pero empiezan a verse grietas por Sentimentrader

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 Jason Goepfert es presidente y CEO de Sundial Capital Research. Editor de SentimenTrader.com, una web de referencia internacional con suscriptores en más de 50 países.
Jason Goepfert / SentimenTrader

 

El sector industrial suele ser uno de esos rincones del mercado que inspiran confianza cuando la economía aguanta, la inversión empresarial se mantiene firme y el ciclo todavía respira. Durante bastante tiempo, esa ha sido la narrativa dominante: un sector sólido, respaldado por gasto en infraestructuras, defensa, relocalización industrial y un entorno macro que, con todos sus sobresaltos, no terminaba de romperse. Pero los mercados no suelen avisar con una sirena cuando la tendencia empieza a perder calidad. Lo hacen con señales pequeñas, dispersas, a veces incómodas. Y eso es precisamente lo que empieza a ocurrir ahora con el sector industrial.

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La primera alerta viene por el lado de los flujos. El ETF XLI registró una salida neta diaria de 590 millones de dólares, una de las diez mayores en los últimos veinte años. No es un dato cualquiera. Los flujos extremos no siempre anticipan un giro estructural, pero sí suelen revelar que algo importante está cambiando en el apetito de los inversores. Más aún cuando la historia muestra que, después de una señal así, ha habido una probabilidad del 73% de caídas durante la semana siguiente, con pérdidas medias del 1,7%. No estamos hablando del fin del mundo, pero sí de una advertencia clara: cuando sale tanto dinero de golpe, el mercado deja entrever que la convicción alcista ya no es tan cómoda como parecía.

La segunda grieta aparece en un lugar que muchas veces el inversor minorista mira poco y tarde: las operaciones internas. La venta de acciones por parte de insiders del sector industrial ha alcanzado un máximo de 49 semanas. Esto tampoco debe leerse de forma simplista, porque los directivos venden por muchos motivos. Pero cuando ese volumen de ventas coincide con máximos recientes del índice, el mensaje se vuelve menos inocente. Históricamente, este tipo de repunte en ventas internas ha estado vinculado a techos locales de precio. Y eso importa, porque sugiere que quienes conocen mejor la realidad operativa de las empresas podrían estar mostrando más prisa por reducir exposición que por seguir acumulando títulos a estos niveles.

A esto se suma un tercer factor, quizá menos espectacular pero no menos relevante: la estacionalidad. El sector entra ahora en una ventana históricamente débil, con un mes de junio que, en promedio, ha tendido a registrar una caída cercana al 1% tras la fortaleza típica de abril. La estacionalidad por sí sola no decide nada, pero cuando acompaña a señales de salidas de dinero y ventas internas, deja de ser un simple dato curioso y pasa a formar parte de una imagen más coherente. En mercado, una sola señal puede engañar. Tres señales que apuntan en la misma dirección ya merecen respeto.

Lo interesante de este contexto es que no obliga necesariamente a adoptar una visión bajista estructural sobre el sector. Esa sería una conclusión demasiado gruesa. Lo que sí sugiere es que el equilibrio entre riesgo y recompensa para abrir nuevas posiciones largas se ha deteriorado. Es decir, el inversor que quiera seguir comprando industriales aquí quizá ya no esté entrando en una zona cómoda de continuación, sino en una zona donde el margen de error se estrecha bastante más. Y eso cambia la conversación. Ya no se trata solo de si la tendencia sigue siendo alcista en el gráfico de fondo, sino de si compensa asumir exposición justo cuando aparecen síntomas de fatiga en el flujo, en el comportamiento interno y en el calendario.

Además, hay una lectura de fondo que conviene no perder. Muchas tendencias largas no se rompen de golpe; primero se vacían por dentro. El precio puede seguir aguantando un tiempo, incluso marcar nuevos máximos marginales, mientras por debajo el dinero sale, los insiders venden y la estacionalidad deja de acompañar. Ese tipo de deterioro no siempre se ve a simple vista en el gráfico principal, pero suele ser precisamente lo que diferencia una subida sana de una subida cansada. Y cuando un tramo alcista empieza a cansarse, el mercado se vuelve mucho menos generoso con las entradas tardías.

La conclusión, por tanto, no es que el sector industrial haya entrado ya en una fase terminal. Sería exagerado decir eso con estos datos. Pero sí parece razonable afirmar que el largo movimiento alcista empieza a mostrar grietas de base. Las salidas extremas de liquidez, el fuerte aumento de ventas internas y el viento estacional en contra dibujan un entorno donde el riesgo de corrección aumenta. Para quien ya esté dentro, probablemente el mensaje sea gestionar mejor tamaño, stops y expectativas. Para quien esté pensando en abrir nuevas posiciones largas, quizá convenga exigir un punto de entrada mejor. Porque en mercado, muchas veces no hace falta que la tendencia muera para que deje de merecer la pena perseguirla.

 

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  El sector industrial suele ser uno de esos rincones del mercado que inspiran confianza...

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El ciclo electoral de 4 años por Dean Christians

Dean Christians es un analista veterano especializado en la investigación de mercado y trading de Wall Street, con más de 25 años de experiencia. Sus análisis y señales de trading son de las más valoradas entre los profesionales del sector financiero.
Dean Christians / SentimenTrader

 

Existe una idea bastante extendida de que el mercado es poco menos que un caos elegante, una sucesión de noticias, sustos y rebotes imposibles de ordenar. Pero cuando uno mira series largas, aparecen patrones que, sin ser leyes exactas, sí ayudan a entender dónde suelen estar las probabilidades. Uno de los más conocidos es el ciclo electoral de cuatro años en Estados Unidos.

Históricamente, el grueso de las ganancias bursátiles no se ha repartido de forma uniforme a lo largo de esos cuatro años. De hecho, solo 18 de cada 48 meses han concentrado casi toda la rentabilidad relevante. Los otros 30 meses, en cambio, han sido un terreno mucho más pobre, e incluso muchas veces claramente perdedor. Dicho de forma simple: no todos los meses del ciclo político valen lo mismo para el mercado.

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Esto no significa que haya que usarlo como una herramienta automática de timing, porque el mercado siempre mete ruido, excepciones y trampas. No se trata de decir “ahora toca subir” como si la bolsa obedeciera un calendario escolar. Se trata de algo más útil y más serio: entender que hay fases del ciclo en las que las condiciones históricas han favorecido mucho más a los activos de riesgo, y otras en las que el premio por estar invertido ha sido claramente menor.

El valor real de este enfoque está en el contexto. Si un inversor sabe en qué parte del ciclo se encuentra, puede interpretar mejor la fortaleza o debilidad del mercado, ajustar expectativas y no exigirle lo mismo a todos los periodos. No predice el futuro, pero sí ordena el terreno de juego. Y en bolsa, a veces, entender dónde están apiladas las probabilidades ya es media batalla ganada.

 

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  Existe una idea bastante extendida de que el mercado es poco menos que un...

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Hacer preguntas nuevas y mejores por Brett N. Steenbarger, Ph.D.

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Brett N. Steenbarger, Ph.D. es profesor de psiquiatría y ciencias del comportamiento en SUNY Upstate Medical University. Compagina su actividad docente con la de entrenador de gestores de hedge funds y traders profesionales. Brett es autor de varios libros sobre psicología enfocada en el trading: The Daily Trading Coach (2009), Trading Psychology 2.0 (2015) y Radical Renewal (2019), entre otros. Su experiencia en los mercados financieros comenzó a finales de la década de 1970.”.
Brett N. Steenbarger, Ph.D. / SUNY Upstate Medical University

 

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20/4/2026 – Los macro traders de hedge funds analizan noticias, datos económicos y actuaciones de los bancos centrales para identificar qué puede convertirse en tendencia en distintos mercados. Los day traders en prop firms observan gráficos en diferentes marcos temporales, siguen patrones de volumen e intentan detectar qué se está preparando como una operación rentable. Los buenos traders buscan información a fondo y convierten sus observaciones en ideas que puedan operar.

Los procesos de revisión ofrecen una buena ocasión para hacerse preguntas distintas: ¿qué operaciones funcionaron, por qué funcionaron y qué hice yo para aprovechar esa oportunidad? ¿Qué operaciones no funcionaron, qué salió mal y qué puedo aprender de ello?

La pregunta que me ha resultado más útil añadir a las anteriores es esta: ¿en qué tipo de mercado estamos? ¿Se están moviendo todas las acciones en la misma dirección o los sectores están haciendo cosas muy diferentes? ¿Hemos pasado de una actividad rotacional a una actividad de tendencia amplia? ¿Estamos viendo un thrust de amplitud y cómo ha funcionado históricamente? ¿Se están rompiendo las correlaciones entre los distintos sectores?

Las buenas preguntas se centran en cómo operar el mercado. Las grandes preguntas se centran en qué tipo de mercado tenemos delante y cómo debemos adaptar nuestro trading al régimen de mercado que va evolucionando.

La velocidad de adaptación es una pieza central del éxito en trading.

19/4/2026 – Casi siempre reconozco a un trader prometedor o a un buen equipo de inversión cuando hacen preguntas originales y buscan respuestas en lugares nuevos y diferentes. La creatividad empieza con la originalidad del pensamiento. Juntamos la información de formas nuevas; buscamos información nueva. No se trata solo de mejorar lo que ya hacemos. Se trata de hacer cosas nuevas.

Los mejores equipos y traders son como las empresas más exitosas: innovan.

La innovación empieza examinando datos nuevos y datos antiguos de maneras nuevas. Así es como llegamos a preguntas nuevas y mejores.

El otro día pensé en analizar los datos del mercado bursátil de una forma distinta. En lugar de buscar patrones de fortaleza, debilidad o volatilidad, me pregunté en qué momentos del día el mercado amplio cotiza de forma más predecible. Es decir, imaginemos que distintos tramos horarios son mercados diferentes. Luego pensemos en hacer backtesting de patrones o setups para cada franja horaria. ¿Cuándo funcionan mejor y peor nuestras ideas de trading? ¿Cómo podría eso ayudarnos a pensar mejor nuestras operaciones y también su tamaño? ¿Hay patrones de mercado que se desarrollan en momentos distintos y durante periodos diferentes?

¿Y qué pasa si esos patrones se desarrollan bajo regímenes de volumen distintos, y no solo en función del tiempo?

A medida que las capacidades de la inteligencia artificial formen cada vez más parte del universo del trading para los operadores individuales, el éxito dependerá de hacer más y mejores preguntas y de implementar soluciones con rapidez.

 

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Hacer preguntas nuevas y mejores por Brett N. Steenbarger, Ph.D.

  20/4/2026 – Los macro traders de hedge funds analizan noticias, datos económicos y actuaciones...

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Un nuevo indicador de Volatilidad por Jay Kaeppel

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Jay Kaeppel es analista cuantitativo colaborador habitual de los principales medios internacionales como CNBC, así como colaborador destacado en SentimenTrader.com y la revista Stocks and Commodities, una web de referencia internacional con suscriptores en más de 50 países.
Jay Kaeppel / Sentimentrader.com

 

La volatilidad es una de esas palabras que todo el mundo usa en mercado y que, sin embargo, no siempre se mide bien. Se habla de ella como si fuera una verdad objetiva, limpia, casi quirúrgica, cuando muchas veces el indicador tradicional arrastra defectos bastante serios. Por eso la actualización de los indicadores de Historical Volatility de SentimenTrader merece atención. No porque vaya a adivinar el futuro —eso no lo hace nadie—, sino porque mejora bastante la forma de medir el pasado, que ya es más de lo que hacen muchos.

La mejora principal está en la base matemática. En lugar de trabajar con variaciones simples de precio, el nuevo enfoque se apoya en rendimientos logarítmicos diarios y ha sido validado con 10 años de datos del SPX. Esto corrige una de las grandes trampas del cálculo clásico de volatilidad histórica: el problema de los días con huecos. El método antiguo podía interpretar mal esos saltos entre cierres y aperturas, distorsionando la lectura real del movimiento. El nuevo enfoque busca justamente eso, medir mejor la turbulencia verdadera y no solo el ruido aparente.

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Además, la estructura se apoya en dos métricas centrales bastante útiles: una volatilidad histórica de 20 días para el corto plazo y una de 60 días para una lectura más intermedia. Esa combinación tiene sentido. La de 20 días permite captar cuándo el mercado empieza a agitarse o a relajarse con rapidez. La de 60 días sirve para poner ese movimiento en contexto, separando si estamos ante un simple sobresalto de corto plazo o ante un régimen de riesgo algo más persistente. En términos prácticos, el trader gana una referencia más limpia para saber si el activo está realmente nervioso o solo está haciendo teatro durante dos o tres sesiones.

Donde esta mejora empieza a ser de verdad interesante es en sus aplicaciones. SentimenTrader permite construir indicadores compuestos personalizados, lo que abre la puerta a combinar volatilidad con amplitud, tendencia, fuerza relativa u otros factores. También incorpora la posibilidad de detectar outliers mediante ratios de volatilidad frente al SPX, algo especialmente útil para localizar activos que se están comportando de forma anómala respecto al mercado general. Y remata la jugada con un filtro integrado en My Screen, que facilita el cribado de acciones concretas con una granularidad bastante más operativa.

Esto tiene bastante valor porque la volatilidad, por sí sola, dice poco si no se contextualiza. Una acción puede mostrar un repunte brusco de volatilidad porque está entrando dinero especulativo, porque se acerca un evento corporativo, porque el mercado la está castigando o simplemente porque su estructura de liquidez es pobre. Por eso contar con herramientas para comparar activos entre sí, o frente al SPX, puede ayudar a distinguir entre ruido general de mercado y comportamientos idiosincráticos. Y esa diferencia, en trading, vale dinero.

Ahora bien, conviene dejar algo claro para no vender humo. La volatilidad histórica mira hacia atrás. Solo refleja lo que el precio ya ha hecho. Un valor alto significa incertidumbre elevada, desorden, amplitud de movimiento. Pero no significa necesariamente que el activo vaya a caer, ni que vaya a subir, ni que vaya a seguir moviéndose igual. Mucho trader ve una lectura de volatilidad elevada y cree que eso es una señal direccional. No lo es. Es una señal de intensidad, no de rumbo. Es como ver nubes negras: sabes que el tiempo está feo, pero no sabes exactamente dónde va a caer el rayo.

Por eso, bien utilizada, esta actualización no debería entenderse como una herramienta de predicción, sino como una herramienta de medición de régimen. Sirve para saber si estás operando en un entorno tranquilo o en uno inestable. Sirve para ajustar tamaño de posición, stops, expectativas y paciencia. Sirve para filtrar setups que en un contexto de baja volatilidad pueden tener sentido y en uno de alta volatilidad dejan de tenerlo por completo. Y, sobre todo, sirve para evitar una de las grandes tonterías del trading moderno: usar el mismo plan en mercados radicalmente distintos.

En resumen, SentimenTrader ha hecho una mejora seria. Ha estandarizado mejor la medición de la volatilidad entre distintos niveles de precio, ha corregido fallos clásicos del HV tradicional y ha convertido esa información en algo más flexible y útil para estrategia. No promete certezas, pero sí ofrece una lente bastante más rigurosa para leer el riesgo. Y en mercado, cuando no puedes controlar el precio, al menos conviene medir bien el temblor del suelo que pisas.

 

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Un nuevo indicador de Volatilidad por Jay Kaeppel

  La volatilidad es una de esas palabras que todo el mundo usa en mercado...

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ECONOMIC WEEK AHEAD: 20 – 24 de Abril por Dr. Ed Yardeni

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Dr. Ed Yardeni / Yardeni Research
El Dr. Ed Yardeni es una de las principales voces de LinkedIn en economía y finanzas. Colaborador habitual de los principales medios internacionales, actualmente dirige Yardeni Research una firma de consultoría que ofrece estrategias de inversión global, análisis y recomendaciones a clientes institucionales. Es autor de los libros «Predicting the Markets: A Professional Autobiography» y «Fed Watching for Fun & Profit”.

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La semana comienza con el estrecho de Ormuz todavía como el principal riesgo para los mercados financieros. Hoy, los medios estatales iraníes dijeron que el estrecho ha sido cerrado de nuevo porque Estados Unidos “no cumplió sus obligaciones”. Irán había declarado el viernes que estaba abierto. Un renovado impulso diplomático de Estados Unidos podría hacer que altos funcionarios regresen a las conversaciones tan pronto como el lunes, pero todavía no se ha fijado ninguna fecha y la situación sigue siendo fluida. En Estados Unidos, el precio medio en surtidor se mantuvo por encima de los 4,00 dólares durante la semana del 13 de abril (gráfico).

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Añadiendo más suspense a la semana, el probable próximo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, comparecerá ante el Senado en su audiencia de confirmación el miércoles. Los mercados estarán atentos a cómo valora la independencia de la Fed, el doble mandato del banco central y la secuencia de las decisiones sobre tipos dada la situación económica actual.

La temporada de resultados añade otra capa de complejidad, con unas expectativas que siguen siendo sorprendentemente resistentes pese a la guerra en Oriente Medio (gráfico). Es probable que la orientación empresarial se centre en la incertidumbre geopolítica. Los datos económicos de esta semana y el flujo corporativo llegan al mismo tiempo, y juntos harán más por marcar el tono de corto plazo de la renta variable que cualquier miembro de la Fed, salvo quizá el propio Warsh.

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Dicho esto, veamos las principales referencias macroeconómicas de Estados Unidos que probablemente más influyan en la visión de los inversores sobre el mercado laboral, la actividad empresarial y el sentimiento esta semana:

(1) Ventas minoristas. Las ventas minoristas de marzo (martes) serán el primer dato duro sobre el consumidor desde que empezó la guerra. A pesar de las tormentas invernales, el desglose por categorías de febrero fue inequívocamente sólido, con salud y cuidado personal subiendo un 2,3%, ropa un 2,0% y vehículos de motor un 1,2%. Solo las tiendas de muebles y decoración, y las tiendas de alimentación y bebidas, retrocedieron ese mes (gráfico). La debilidad de esta última probablemente estuvo relacionada con el clima.

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El índice semanal Redbook Retail Sales sugiere que el ritmo del gasto del consumidor en tiendas minoristas se mantuvo sólido durante marzo y abril (gráfico).

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(2) Desempleo. Las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo bajaron a 207.000 en la semana del 10 de abril, mientras que la media móvil de cuatro semanas subió ligeramente hasta 209.800 (gráfico). Las solicitudes continuadas aumentaron hasta 1.818.000, aunque la trayectoria sigue sugiriendo que la duración del desempleo se está acortando. A pesar de las incertidumbres geopolíticas, la mayoría de los empleadores no están recortando plantilla.

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(3) PMIs flash. Los PMIs flash de abril (jueves) podrían dar alguna pista sobre los efectos de la guerra. Las lecturas finales de marzo mostraron que los PMIs de manufacturas y de servicios se mantuvieron cómodamente por encima de 50,0, en 52,7 y 54,0, respectivamente, y el dato flash del jueves será la primera lectura de abril sobre si esa resiliencia se mantiene (gráfico).

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(4) Sentimiento del consumidor. La Universidad de Michigan publicará el viernes la lectura final de abril de su índice de sentimiento del consumidor. El dato preliminar fue de 47,6, con condiciones actuales en 50,1 y expectativas desplomándose hasta 46,1, niveles vistos por última vez durante la Gran Crisis Financiera (gráfico). El fuerte aumento de los precios de la gasolina está haciendo daño. Las revisiones nos dirán si la lectura preliminar fue un pico de ansiedad o el comienzo de un deterioro más persistente del sentimiento. Dado lo ocurrido recientemente, no nos sorprendería ver un repunte en el sentimiento.

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ECONOMIC WEEK AHEAD: 20 – 24 de Abril por Dr. Ed Yardeni

El Dr. Ed Yardeni es una de las principales voces de LinkedIn en economía y...

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El volumen empieza a volver a las acciones individuales y eso suele ser una señal seria de mercado por Sentimentrader

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 Jason Goepfert es presidente y CEO de Sundial Capital Research. Editor de SentimenTrader.com, una web de referencia internacional con suscriptores en más de 50 países.
Jason Goepfert / SentimenTrader

 

Hay momentos en mercado en los que el dinero no solo decide si quiere estar dentro o fuera, sino también cómo quiere estar dentro. Y eso importa más de lo que parece. Una cosa es comprar un ETF amplio como el SPY para tener exposición general al mercado casi por inercia, y otra muy distinta es volver a meter dinero en acciones individuales, nombre por nombre, riesgo por riesgo. Lo primero suele reflejar prudencia, rapidez o incluso cierta desconfianza. Lo segundo suele implicar algo mucho más importante: convicción.

Eso es precisamente lo que sugiere ahora el indicador conocido como S&P 500 Liquidity Premium, que acaba de activar una señal de risk-on. Traducido al español: los inversores parecen estar dejando atrás una fase de refugio relativo en el ETF del mercado y están empezando a volver a las compañías que componen ese mercado. No es un matiz técnico sin importancia. Es un cambio de comportamiento. Y en bolsa, cuando cambia el comportamiento del dinero, suele cambiar también la calidad del movimiento.

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El mecanismo del indicador es sencillo en apariencia, pero potente en lo que revela. Lo que mide es la relación entre el volumen negociado en el ETF SPY y el volumen negociado en las acciones subyacentes del S&P 500. Cuando ese indicador cae, lo que está diciendo es que el dinero está dejando de concentrarse en el gran envoltorio del índice y empieza a repartirse otra vez entre los valores individuales. En otras palabras, el mercado deja de comportarse como alguien que entra en una habitación sin querer mirar demasiado y empieza a comportarse como alguien que ya sabe a quién quiere darle la mano.

En fases de incertidumbre, esto suele ocurrir justo al revés. El inversor se siente más cómodo comprando mercado en bloque. Es rápido, es líquido y reduce el coste mental de elegir. Si hay dudas sobre crecimiento, tipos, política monetaria o geopolítica, el ETF actúa como una especie de manta gruesa: no abriga perfecto, pero tapa todo. Por eso, cuando el volumen vuelve a las acciones individuales, el mensaje de fondo suele ser bastante constructivo. No solo vuelve el apetito por riesgo, vuelve también la voluntad de discriminar.

La señal actual gana todavía más fuerza por cómo se ha activado. Históricamente, cuando el range rank de 84 días del indicador pasa desde niveles extremos de incertidumbre —por encima del 99%— hacia una zona de confianza recuperada —por debajo del 42%— y además el S&P 500 mantiene una tendencia alcista de largo plazo, los rendimientos futuros del SPY han sido especialmente sólidos. Es decir, no estamos hablando simplemente de una mejora técnica aislada, sino de una combinación bastante concreta entre recuperación del apetito, mejora del posicionamiento y contexto estructural favorable.

Y eso es importante porque evita uno de los errores más comunes del inversor: confundir un rebote con una rotación sana. Un mercado puede subir durante unos días por cierre de cortos, alivio temporal o puro rebote técnico. Pero cuando el volumen empieza a desplazarse desde el ETF hacia las acciones subyacentes, la lectura cambia. Ahí ya no hablamos solo de precio. Hablamos de participación. Y un mercado que sube con participación suele ser bastante más fiable que uno que sube solo porque nadie quiere vender.

Naturalmente, esto no significa que desaparezca el riesgo ni que el camino vaya a ser recto. Nunca lo es. Puede haber retrocesos, dudas, sesiones feas y noticias que vuelvan a enturbiarlo todo. Pero desde el punto de vista del flujo, la señal es bastante clara: el dinero parece estar saliendo del refugio relativo del índice y regresando al terreno más exigente de la selección de acciones. Eso suele ocurrir cuando la confianza mejora y cuando los inversores creen que merece la pena asumir más riesgo para buscar más retorno.

En el fondo, esta señal dice algo muy humano. Cuando hay miedo, se compra el conjunto. Cuando vuelve la confianza, se elige. Y ahora mismo, el mercado empieza a parecerse más a lo segundo que a lo primero. No garantiza una subida sin sobresaltos, pero históricamente sí ha funcionado como un viento de cola alcista bastante poderoso. Y en un mercado que muchas veces se mueve más por comportamiento que por narrativa, eso no es precisamente un detalle menor.

 

 

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El volumen empieza a volver a las acciones individuales y eso suele ser una señal seria de mercado por Sentimentrader

  Hay momentos en mercado en los que el dinero no solo decide si quiere...

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Cómo la mentalidad nos ayuda a ganar por Brett N. Steenbarger, Ph.D.

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Brett N. Steenbarger, Ph.D. es profesor de psiquiatría y ciencias del comportamiento en SUNY Upstate Medical University. Compagina su actividad docente con la de entrenador de gestores de hedge funds y traders profesionales. Brett es autor de varios libros sobre psicología enfocada en el trading: The Daily Trading Coach (2009), Trading Psychology 2.0 (2015) y Radical Renewal (2019), entre otros. Su experiencia en los mercados financieros comenzó a finales de la década de 1970.”.
Brett N. Steenbarger, Ph.D. / SUNY Upstate Medical University

 

12/4/2026 – Si tuviera que identificar una cualidad mental que distingue a los traders de éxito del resto, sería una mentalidad hambrienta. Los traders realmente buenos buscan activamente en qué podrían estar equivocados. Les encanta la información y dar sentido a la información. Escarban y escarban: en informes de noticias, en conversaciones con otros traders, en sus lecturas. Como están integrando más información, sus puntos de vista tienden a ser más matizados. Por ejemplo, desmenuzarán un informe de inflación, profundizando en distintas partes de la economía, para identificar ganadores y perdedores relativos. No se limitan a decir: “Las acciones están cayendo porque la inflación está subiendo”.

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Ese deseo de saber —esa curiosidad intelectual— apareció como uno de los principales predictores del éxito en la investigación que llevé a cabo en varios hedge funds. Muy a menudo, tanto la mentalidad confiada como la mentalidad derrotada están centradas en una o dos cosas, como las ganancias y pérdidas recientes. Cuando un trader tiene hambre de ver el cuadro completo, es más probable que se le ocurran múltiples ideas y grandes ideas. Los mejores traders demuestran esa hambre intelectual en otras áreas de sus vidas y en etapas anteriores de su trayectoria. Es un talento, no solo una habilidad.

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10/4/2026 – Ha sido fascinante ver quién lo ha hecho bien —tanto en psicología del trading como en P/L— durante este reciente periodo de volatilidad, corrección y rebote en el mercado bursátil. Mi observación más llamativa es que los traders más exitosos durante este periodo están entre los traders más exitosos en general. Han tenido éxito al centrarse en la oportunidad durante los periodos de amenaza y al centrarse en la amenaza durante los periodos en los que estaban ganando dinero. Los traders que han tenido dificultades han sido bastante uniformemente optimistas o pesimistas. Es la flexibilidad de perspectiva lo que ha distinguido a los ganadores recientes.

En el caso de los traders recientemente exitosos, es como si estuvieran buscando qué está estirado y dónde podrían tomar beneficios o cubrirse cuando las cosas van a su favor. Cuando las cosas van en su contra, buscan áreas donde las buenas operaciones ahora están convirtiéndose en grandes operaciones. Dimensionan sus posiciones de tal manera que nunca están realmente muy grandes o muy pequeños en una idea… siempre dejan margen para aumentar o reducir. En lugar de intentar predecir cómo evolucionarán los acontecimientos mundiales, crean múltiples escenarios y se preparan para actuar en cuanto uno de ellos empiece a desarrollarse.

Una mentalidad flexible crea flexibilidad en el trading.

 

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Cómo la mentalidad nos ayuda a ganar por Brett N. Steenbarger, Ph.D.

  12/4/2026 – Si tuviera que identificar una cualidad mental que distingue a los traders...

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La ilusión de la prima de carbono por Quantpedia

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La misión de Quantpedia es procesar la investigación académica financiera de una forma más fácil de usar, para ayudar a cualquiera que busque nuevas ideas de estrategias cuantitativas y algorítmicas. Nuestro equipo está formado por miembros experimentados con diferentes antecedentes: financieros, matemáticos y traders, combinados con miembros con un sólido conocimiento técnico y de TI.
Quantpedia / Quantpedia.com

 

El carbono que todavía no se ha emitido no debería usarse para predecir rentabilidades bursátiles. Aunque esto suena obvio, trabajos de investigación anteriores, como Bolton y Kacperczyk (2021), han hecho exactamente eso. Esta observación crítica constituye la base de la revisión llevada a cabo por el equipo de investigación de Robeco Institutional Asset Management sobre la relación entre el riesgo climático y la valoración de los activos. Tanto inversores como académicos han tratado de entender cómo influyen los factores medioambientales en la rentabilidad de las acciones, a menudo asumiendo que las compañías con mayores emisiones exigen una prima de riesgo. Sin embargo, el momento en que los datos están disponibles es crucial en la construcción de estrategias cuantitativas, y un mal alineamiento puede llevar a conclusiones espurias sobre la valoración de las emisiones de carbono.

Su análisis comienza abordando la existencia de la prima del carbono. Como se muestra en la Figura 1, cuando las emisiones no se retrasan temporalmente, reproducen muy de cerca la prima positiva del carbono documentada por investigadores anteriores. Sin embargo, este resultado se evapora bajo un examen más riguroso. Utilizando únicamente los datos de emisiones de carbono disponibles para los inversores en el momento de la construcción de la cartera, los autores no encuentran ninguna relación positiva entre las emisiones absolutas de carbono de las empresas y la rentabilidad de sus acciones. La Figura 2 destaca esta divergencia y demuestra que la supuesta prima del carbono está impulsada por un sesgo look-ahead, ya que las emisiones estimadas están vinculadas mecánicamente a ingresos futuros cuando los datos de emisiones no se retrasan lo suficiente.

Aunque las emisiones absolutas no logran predecir rentabilidades bajo condiciones realistas, la forma de medir lo “verde” importa mucho. Cuando lo verde se mide por intensidad de carbono en lugar de por emisiones absolutas, las empresas verdes han superado a las marrones. Esta distinción es vital para la construcción de carteras, como muestra la Figura 4, que representa el rendimiento acumulado de carteras ordenadas por intensidad. Esto implica que las métricas de eficiencia pueden captar mejor los riesgos de transición o la calidad operativa que los simples volúmenes brutos de emisiones. En consecuencia, las estrategias centradas en la intensidad de emisiones de carbono pueden ofrecer alfa real, mientras que aquellas que apuntan a niveles absolutos pueden estar simplemente explotando artefactos de los datos.

En conclusión, valorar factores medioambientales requiere un tratamiento riguroso de los datos para evitar el sesgo look-ahead. Aunque la prima del carbono basada en niveles absolutos parece ilusoria cuando se retrasa correctamente la información, el riesgo climático sigue siendo relevante a través del prisma de la intensidad de carbono. Los inversores cuantitativos deben asegurarse de que sus señales se apoyan estrictamente en la información disponible en el momento de la decisión para generar rentabilidades bursátiles robustas. La investigación futura, que seguimos esperando, se centrará en estas métricas de intensidad más que en los volúmenes absolutos, para entender mejor el verdadero coste de capital en una transición hacia bajas emisiones.

Autores: Thijs D. Markwat, Matthias X. Hanauer y Laurens Swinkels

Título: The Illusion of the Carbon Premium

Enlace: https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=6254118

Resumen:

El carbono que todavía no se ha emitido no debería usarse para predecir rentabilidades bursátiles. Cuando las emisiones no se retrasan temporalmente, reproducimos muy de cerca la prima positiva del carbono documentada por Bolton y Kacperczyk (2021). Sin embargo, utilizando únicamente los datos de emisiones de carbono disponibles para los inversores en el momento de la formación de la cartera, no encontramos ninguna relación positiva entre las emisiones absolutas de carbono de las empresas y la rentabilidad de las acciones. Por tanto, la prima del carbono reportada está impulsada por un sesgo look-ahead, ya que las emisiones estimadas están vinculadas mecánicamente a ingresos futuros cuando los datos de emisiones no se retrasan lo suficiente. Además, mostramos que las estimaciones basadas en regresiones de la prima del carbono son sensibles a variables dependientes sesgadas y a la multicolinealidad con controles estándar. Cuando lo verde se mide por intensidad de carbono y no por emisiones absolutas, las empresas verdes han superado a las marrones. Aportamos evidencia fuera de muestra de un factor positivo green-minus-brown durante el periodo 2020-2025, pese al fuerte comportamiento de las acciones energéticas durante el primer año de la guerra entre Rusia y Ucrania. A diferencia de periodos anteriores, esta reciente rentabilidad superior no está impulsada por un mayor ensanchamiento en el coste de capital de las empresas intensivas en carbono.

Como siempre, presentamos varias figuras y tablas interesantes:

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Citas destacadas del trabajo académico:

“Bolton y Kacperczyk (2021, 2023) encuentran que las empresas con altas emisiones absolutas, es decir, aquellas objetivo de los inversores firmantes de Climate Action 100+, han obtenido rentabilidades más altas durante el periodo 2005-2017 en Estados Unidos (y hasta 2018 y para el resto del mundo). Curiosamente, no encuentran evidencia de que las compañías con mayor intensidad de carbono, definida como emisiones de carbono por unidad de ingresos, obtengan rentabilidades diferentes de aquellas con menor intensidad de carbono. Esto resulta especialmente desconcertante, ya que también documentan que la intensidad de carbono (o huella de carbono) es una métrica habitual que los inversores utilizan para evaluar si una empresa contamina.

La rentabilidad excesiva positiva obtenida por las compañías con altas emisiones de carbono documentada por Bolton y Kacperczyk (2021, 2023) es cuestionada por Aswani, Raghunandan y Rajgopal (2024) y Zhang (2025). Aswani, Raghunandan y Rajgopal (2024) informan de que la prima positiva del carbono está presente solo en los datos de emisiones estimadas, pero no en los datos de emisiones reportadas. Además, Zhang (2025) documenta un sesgo look-ahead en los datos estimados de carbono cuando no se aplica un retraso temporal apropiado. Normalmente, las emisiones de carbono se estiman multiplicando una intensidad de carbono específica de la industria —emisiones de carbono divididas entre ingresos— por los ingresos del periodo actual de la empresa. Sin un retraso suficiente en los datos, clasificar empresas por emisiones totales de carbono implica en la práctica clasificarlas por ingresos futuros.

Los hallazgos principales de nuestro estudio pueden resumirse así. Primero, nos preguntamos si existe una prima del carbono en las emisiones absolutas una vez que la información está correctamente sincronizada. Utilizando una muestra de acciones estadounidenses invertibles y alineando cuidadosamente los datos de emisiones con el conjunto de información disponible para los inversores, mostramos que las empresas con mayores emisiones absolutas de carbono no obtienen mayores rentabilidades una vez que las emisiones se retrasan lo suficiente. Cuando las emisiones no se retrasan, reproducimos muy de cerca la prima positiva del carbono documentada por Bolton y Kacperczyk (2021). Este resultado demuestra que la prima del carbono reportada en niveles de emisiones está impulsada por un sesgo look-ahead inherente a las emisiones estimadas que están mecánicamente vinculadas a ingresos futuros.

Segundo, explicamos por qué la evidencia basada en regresiones sobre la prima del carbono ha sido frágil y a menudo contradictoria. Mostramos que las estimaciones de regresión de panel son altamente sensibles a decisiones de implementación que a menudo se consideran inocuas. Las emisiones de carbono y las intensidades están fuertemente sesgadas a la derecha, lo que exige transformaciones logarítmicas, y las emisiones absolutas están altamente correlacionadas con los ingresos y el tamaño de la empresa, generando una grave multicolinealidad. Estas características hacen que las estimaciones de coeficientes sean inestables según los conjuntos de controles, las estructuras de retraso temporal y el tratamiento de valores atípicos. Esta contribución aclara por qué estudios previos basados en regresión han llegado a conclusiones divergentes incluso utilizando datos similares.

Tercero, examinamos si los ordenamientos de carteras revelan un factor robusto green-minus-brown y bajo qué condiciones sobrevive. Utilizando la intensidad de carbono como variable de ordenación, documentamos diferencias de rentabilidad green-minus-brown económica y estadísticamente significativas cuando se permiten sesgos sectoriales, en línea con Pàstor, Stambaugh y Taylor (2022). Sin embargo, esta prima se debilita sustancialmente y deja de ser estadísticamente significativa bajo una ordenación neutral por sectores. Este resultado reconcilia la evidencia de carteras con los hallazgos de regresión al mostrar que la existencia de un factor verde depende críticamente de si los efectos de composición sectorial forman parte de la definición de lo “verde”.

La Figura 2 muestra el rendimiento acumulado de nuestro factor “green minus brown” durante el periodo 2010-2025. Las partes punteadas de las líneas indican el rendimiento fuera de muestra respecto a Pàstor, Stambaugh y Taylor (2022), que analizan el periodo desde noviembre de 2012 hasta diciembre de 2020. A pesar de las diferencias en la muestra de acciones y en la variable de ordenación, el comportamiento en el periodo dentro de muestra es muy similar: las acciones verdes superan claramente a las marrones cuando se permiten sesgos sectoriales, y muestran un comportamiento más débil, aunque todavía positivo, cuando se impone neutralidad sectorial.

La Figura 4 muestra el coste medio de capital para los terciles superior e inferior de acciones ordenadas por emisiones de carbono dentro de su sector. Aunque existe una variación sustancial a lo largo del tiempo, el coste de capital de las empresas verdes y marrones se mueve en gran medida al unísono hasta el Acuerdo de París de 2016. Después, ambas series comienzan a divergir, con las empresas marrones enfrentándose a mayores costes de capital. Más concretamente, el diferencial del coste de capital aumenta en los primeros años posteriores al Acuerdo de París, pero permanece en gran medida estable después de 2019.”

 

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La ilusión de la prima de carbono por Quantpedia

  El carbono que todavía no se ha emitido no debería usarse para predecir rentabilidades...

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Cómo potencialmente superar con claridad la rentabilidad de los fondos de bonos con operativa DIY en Treasuries por Logan Kane

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Logan es uno de los principales autores de Seeking Alpha. Sus artículos cubren temas relacionados con estrategias de cartera, la inversión en valor y finanzas conductuales.
Logan Kane / Seeking Alpha

 

Resumen

  • La compra directa de Treasuries específicos de EE. UU. puede generar rentabilidades significativamente más altas que los fondos o ETFs de bonos pasivos.
  • Apuntando a bonos con vencimientos óptimos y capturando las rentabilidades por rolldown, actualmente puedo lograr una rentabilidad total esperada de aproximadamente el 5,75%.
  • Fondos de bonos pasivos como IEF y BND a menudo no logran capturar las primas de rolldown, dejando rentabilidad sobre la mesa.
  • La operativa DIY en bonos ofrece un complemento valioso y de baja correlación para las carteras de renta variable, especialmente para los inversores centrados en ingresos.

El S&P 500 (SPY) sigue estando súper concentrado, y unos indicadores económicos inestables todavía no han llevado al punto de inflexión en el que este salvaje mercado alcista, que comenzó a finales de 2023, termine finalmente. Aunque mis selecciones individuales de acciones han ido muy bien, en gran medida dejé pasar una gran oportunidad de comprar el mercado caro y venderlo todavía más caro. Dicho esto, hay oportunidades ahí fuera que no dependen de que el S&P siga disparándose año tras año.

Los inversores pasivos están dejando dinero sobre la mesa en bonos

Los mercados de renta variable están impulsados en gran parte por cambios en el sentimiento, que modifican los precios. Los bonos, en cambio, están impulsados sobre todo por las matemáticas. Y dado que sus flujos de caja son predecibles, un sentimiento inversor mal colocado representa para ti una fuente de beneficio, no una fuente de frustración y FOMO como ocurre con las acciones. La forma más limpia de demostrarlo es en el mercado de Treasuries estadounidenses. Piensa en ello así: la oferta de Treasuries viene determinada en gran medida por necesidades y calendarios fijos de financiación del gobierno, y la demanda está determinada en gran parte por las preferencias de los inversores y los flujos hacia fondos. Ninguno de estos dos grupos, en conjunto, está obsesionado con ejecutar operaciones y conseguir el mejor precio posible.

La forma en que los traders representan esto es con algo llamado curva de rendimientos, que es un gráfico de los rendimientos de los Treasuries por vencimiento, actualizado a diario y publicado online. Antes de internet, esto se publicaba durante siglos en los principales periódicos de todo el mundo. En este sentido, una de las operaciones más conocidas del mercado de bonos consiste en invertir en bonos o notas individuales en aquellas partes de la curva de rendimientos que te están compensando mejor.

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Curva de rendimientos de los Treasuries de EE. UU.

Si simplemente metes dinero en un fondo de bonos, puede que estés o no en una parte favorable de la curva de rendimientos. Normalmente, no lo estás.

Las dos fuentes de rentabilidad en bonos

1. La primera y más obvia son los pagos de intereses.

2. La segunda fuente, menos evidente, se llama rentabilidad por rolldown. A medida que los bonos se acercan al vencimiento, tienden a apreciarse en precio porque hay menos riesgo de tipo de interés y de crédito. Si mantienes un bono a 10 años durante un año, se convierte en un bono a 9 años. En un mercado normal, esto a menudo significa que tu bono pasará de cotizar a 100 a cotizar a 101 en un año. Pero para capturar esa rentabilidad, realmente tienes que vender el bono e ir a comprar otro bono a 10 años.

Uniendo ambas cosas, podemos llevar la curva de rendimientos a una tercera dimensión e invertir nuestro dinero no solo en función de cuánto interés estamos cobrando, sino también para capturar las rentabilidades por rolldown. Hay cosas extremadamente sofisticadas que algunos inversores institucionales hacen con esto, pero nuestros objetivos son más simples: operar bonos por tu cuenta y batir la rentabilidad de los fondos de bonos.

Un ejemplo real: cómo ganar hoy un 1,5% más de rentabilidad total anual esperada en Treasuries

La mayoría de los brokers permiten operar Treasuries directamente en su plataforma. Para este ejemplo, usaremos Vanguard.

Una vez que inicias sesión, haz clic en “products and services” y luego en “bonds”. Desde ahí, tendrás que navegar hasta la página del mercado secundario de bonos, que tiene este aspecto.

Cómo operar bonos del Tesoro

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Mercado secundario de Treasuries (Vanguard)

Consulté notas y bonos del Tesoro, introduje los vencimientos deseados, que son bonos que vencen en 10 a 15 años, y después pulsé buscar.

Rentabilidades de bonos en Vanguard

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Ofertas actuales de bonos (Vanguard)

He destacado aquí un par de bonos para ilustrarlo. El primero vence dentro de 14 años y paga un 4,541% si lo compras. El segundo paga un 4,409% si lo compras. Como puedes ver, ya lo estamos haciendo algo mejor que el Treasury a 10 años, que paga un 4,317% en el momento de escribir esto. Con unas pocas pulsaciones de teclado, capturamos 22,4 puntos básicos de rentabilidad extra, y además evitamos otros 15 puntos básicos en comisiones frente a invertir en un ETF amplio como el iShares 10-Year Treasury Fund (IEF).

Conseguir algo más de rentabilidad está bien, pero la verdadera razón para hacer esto es que, dentro de un año, nuestro bono a 14 años se convierte en un bono a 13 años. Hay que tener algo de cuidado para asegurarse de que estás comparando bonos con cupones similares para que su riesgo de duración sea parecido —la pista aquí es comprobar que coticen a precios similares respecto al nominal—, pero si asumimos de forma conservadora que capturamos 11 puntos básicos aquí en rolldown y nuestra duración es de 11 años, deberíamos obtener una ganancia de capital adicional del 1,21% manteniendo este bono durante un año.

Eso nos lleva a una rentabilidad total esperada de aproximadamente el 5,75%, superando claramente lo que probablemente entregará un fondo de bonos típico. Pasar de una rentabilidad esperada del bono de alrededor del 4,25% en un fondo típico a un 5,75% es suficiente como para cambiar seriamente los cálculos de jubilados y prejubilados que intentan estimar cuánto les permitirá vivir su cartera. IEF e índices agregados de bonos como el Vanguard Total Bond Market Index (BND) pueden captar o no estas primas de rolldown. Replicar el mercado amplio es razonablemente eficaz en acciones, pero en bonos eso implica destinar grandes cantidades de dinero a zonas del mercado sin importar qué compensación estén ofreciendo.

Los bonos tienen menos riesgo, pero no están exentos de riesgo

La rentabilidad de los bonos no está garantizada al 100%. Si los tipos de interés suben y el tramo largo de la curva se empina, nuestros bonos caerán de valor debido a su exposición al riesgo de tipos. Los Treasuries a 10 años suelen caer alrededor de un 7% en precio cuando sufren una subida de 100 puntos básicos en los tipos. A la inversa, si las rentabilidades caen un 1% —como suele ocurrir en una recesión—, los tenedores de Treasuries a 10 años verían un aumento de precio de aproximadamente el 7%.

Sin embargo, las matemáticas —más sobre esto aquí— respaldan claramente que existe un viento de cola o prima de riesgo en bonos por encima de lo que puedes esperar solo por rentabilidad corriente. Si de todos modos vas a invertir en bonos, más te vale posicionarte para disfrutar de ese viento de cola. Los académicos podrían argumentar que no es una comida gratis y que estamos obteniendo una prima de riesgo por invertir en bonos menos líquidos, pero ganar un 1,25% extra al año por un coste de transacción de 1 punto básico me parece un gran trato.

La curva de rendimientos es en parte arte y en parte ciencia. Pero, en general, los bonos a 30 años están caros en relación con su riesgo, y los bonos con vencimiento de 3 años o menos están muy influidos por los movimientos esperados de tipos de la Fed, y todo lo que queda en medio es terreno válido para maximizar la rentabilidad ajustada al riesgo.

Ten en cuenta también que si actualmente estás pagando un 6% o un 7% en una hipoteca, te conviene más eliminar pasivos de tu balance que intentar ganar dinero operando bonos. Pero para los inversores con activos que buscan ingresos y cierta apreciación de precio, tener algo de operativa DIY en bonos en la caja de herramientas es muy valioso.

Conclusión

Hay otras formas de estructurar estas operaciones, con Treasuries a plazos más cortos o más largos, bonos corporativos y municipales. Si respetas las matemáticas y te posicionas con inteligencia, siempre pondrás las probabilidades a tu favor. Y como la correlación con el mercado bursátil es bastante baja, puedes obtener buenas rentabilidades con el tiempo con esto como complemento y alternativa a tus inversiones en acciones.

Este artículo fue escrito por

Logan Kane

Mis artículos suelen tratar sobre tendencias macroeconómicas, estrategia de cartera, inversión en valor y finanzas conductuales. Me gusta beneficiarme de los sesgos y restricciones de otros inversores.

Divulgación del analista: No tengo / no tenemos ninguna posición en acciones, opciones o derivados similares en ninguna de las compañías mencionadas, y no tenemos planes de iniciar ninguna de esas posiciones en las próximas 72 horas. He escrito este artículo yo mismo y expresa mis propias opiniones. No estoy recibiendo compensación por ello (aparte de la de Seeking Alpha). No tengo ninguna relación comercial con ninguna empresa cuyas acciones se mencionan en este artículo.

 

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Cómo potencialmente superar con claridad la rentabilidad de los fondos de bonos con operativa DIY en Treasuries por Logan Kane

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El dato de empleo sorprendió, pero la historia pide no enamorarse del primer movimiento por Jay Kaeppel

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Jay Kaeppel es analista cuantitativo colaborador habitual de los principales medios internacionales como CNBC, así como colaborador destacado en SentimenTrader.com y la revista Stocks and Commodities, una web de referencia internacional con suscriptores en más de 50 países.
Jay Kaeppel / Sentimentrader.com

 

Hay datos macro que mueven el mercado y hay datos que lo sacuden como si le tiraran un cubo de agua fría. Eso es lo que ocurre cuando un informe de nóminas no agrícolas sale muy por encima de lo esperado. El dato de marzo no solo superó previsiones, sino que lo hizo con una diferencia de 113.000 empleos, una magnitud lo bastante grande como para alterar de golpe la narrativa de crecimiento, tipos y posicionamiento. En esos momentos, el mercado reacciona rápido, casi por reflejo. Pero una cosa es el primer impulso y otra muy distinta lo que suele pasar después.

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La reacción inicial tiene bastante lógica. Un dato de empleo tan fuerte transmite la idea de que la economía sigue resistiendo mejor de lo esperado. Más empleo implica, en principio, más ingresos, más consumo y menos miedo inmediato a una desaceleración brusca. Por eso, históricamente, cuando el dato sorprende al alza en más de 110.000 empleos, el primer movimiento suele ser una compra agresiva de activos ligados al crecimiento, especialmente en la pequeña capitalización. Las small caps tienden a beneficiarse de esa lectura de mejora cíclica porque son más sensibles a la actividad doméstica y al apetito general por riesgo.

Al mismo tiempo, el otro lado de la moneda también aparece enseguida. Si el mercado interpreta que la economía está demasiado fuerte, también asume que los rendimientos de los bonos pueden subir y que la Reserva Federal tendrá menos margen para relajarse. Eso castiga especialmente al Treasury a 10 años, que históricamente ha sufrido bastante en la sesión del dato cuando la sorpresa en empleo ha sido tan grande. Tiene sentido: un mercado laboral fuerte reduce la urgencia de bajar tipos y, en algunos casos, incluso vuelve a meter sobre la mesa el riesgo de una política monetaria más dura durante más tiempo.

Hasta ahí, la película parece bastante clara. Buenos datos, bolsa arriba, bonos abajo. Pero el mercado tiene la mala costumbre de complicar los relatos simples. Y aquí entra la parte más interesante del patrón histórico: ese impulso inicial en renta variable suele perder fuerza en las siguientes una a cuatro semanas. Es decir, el entusiasmo del primer día no siempre se convierte en una tendencia sólida. Muchas veces se va desinflando. El mercado digiere el dato, reevalúa implicaciones y empieza a preguntarse si una economía más fuerte también significa tipos más altos durante más tiempo, presión sobre valoraciones o condiciones financieras menos favorables.

Ahí es donde el comportamiento posterior se vuelve bastante más fino. Mientras la fuerza inicial de la renta variable tiende a moderarse, activos refugio como el oro suelen empezar a recibir una demanda más clara. A primera vista parece contradictorio. ¿Por qué iba a subir el oro después de un dato fuerte de empleo? Precisamente porque el mercado deja de pensar solo en crecimiento y empieza a mirar el cuadro completo: tipos reales, tensiones geopolíticas, protección frente a errores de política monetaria y búsqueda de diversificación si el rebote inicial de las acciones empieza a agotarse.

En otras palabras, el gran dato de empleo suele funcionar como un fogonazo. Primero enciende el apetito por riesgo, después obliga a recolocar expectativas. Y en ese segundo movimiento es donde muchas veces aparece el valor táctico. No tanto en perseguir la euforia inicial, sino en buscar rotaciones más silenciosas y más inteligentes. Si la historia rima, las semanas posteriores a un gran NFP no siempre premian al que corre detrás de la primera vela verde, sino al que entiende que el mercado ya ha descontado lo obvio y empieza a moverse hacia lo menos evidente.

Por eso conviene no quedarse solo con el titular. Un informe de empleo espectacular puede dar alas a las acciones en el muy corto plazo, sí, pero esa ventaja ha demostrado ser bastante transitoria. La reacción inmediata suele ser vistosa, incluso violenta, pero no necesariamente duradera. En cambio, el entorno posterior puede abrir oportunidades en áreas que al principio parecen ajenas al dato, como los metales preciosos. Y ahí está precisamente lo interesante: el mercado no siempre recompensa al activo que más brilla el primer día, sino al que queda mejor posicionado cuando se enfría la adrenalina.

Eso sí, hay una advertencia importante. Todo este patrón histórico puede quedar alterado si el contexto geopolítico se complica. Cuando entran en juego riesgos externos serios, conflictos o shocks energéticos, el mercado deja de obedecer con disciplina sus medias históricas y empieza a reaccionar con un nerviosismo mucho más imprevisible. Así que sí, el gran dato de empleo ofrece una hoja de ruta útil. Pero no conviene tratarla como una ley sagrada. En mercado, la historia orienta, no garantiza. Y cuando el entorno se enrarece, hasta el patrón más elegante puede saltar por los aires.

 

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¿El boom económico más largo de la historia? por Ben Carlson

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Ben Carlson es gestor de carteras para instituciones e inversores en Ritholtz Wealth Management LL. Escribe habitualmente sobre gestión patrimonial, inversiones, mercados financieros y psicología del inversor.
Ben Carlson / Ritholtz Wealth Management LL

 

Desde marzo de 1965 hasta julio de 1970, la tasa de desempleo se mantuvo todos y cada uno de los meses por debajo del 5%.

Esa es la racha más larga registrada en la historia económica moderna… hasta ahora.

Desde el otoño de 2015, la tasa de desempleo ha estado por debajo del 5% durante 125 meses consecutivos:

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Vale, de acuerdo, este gráfico no es técnicamente exacto.

La tasa de desempleo se disparó hasta el 14% durante los primeros meses del Covid. Pero eso no fue una recesión real. No hubo ciclo crediticio. Fue algo provocado artificialmente. A las personas que cobraban prestaciones por desempleo se les estaba pagando por no trabajar. El gobierno estaba pagando a las empresas para que siguieran abiertas.

El mercado laboral, en esencia, se recuperó de inmediato.

Claro, algunos argumentarán que quizá el ciclo económico habría seguido su curso si la pandemia no hubiera llevado a los gobiernos a gastar billones de dólares. Es una objeción razonable.

Pero creo que es un argumento legítimo decir que esta ha sido la expansión económica más larga de la historia.

No ha habido una recesión real desde 2009.

Tampoco ha habido un ciclo crediticio en todo este tiempo.

No ha habido crisis financieras dignas de mención.

El mercado bursátil solo ha registrado dos años negativos en los últimos 17. El S&P 500 sube casi un 14% anual desde comienzos de 2009.

La economía ha seguido creciendo a pesar de una inflación del 9%, de que la Fed subiera los tipos desde el 0% hasta el 5% con rapidez, de los aranceles, de las guerras, de los shocks energéticos y de más factores.

Como mínimo, esta es la expansión económica más impresionante teniendo en cuenta todo lo que ha tenido que soportar.

Este boom económico no siempre ha sido perfecto. Desde luego, hay partes de la economía que han tenido dificultades. No todos los hogares se han beneficiado por igual.

En algún momento el ciclo se dará la vuelta. No sé cuándo ni por qué. Nadie lo sabe.

Todos los que han estado prediciendo la caída de la economía desde el final de la Gran Crisis Financiera se han equivocado, muchas veces de forma espectacular.

La economía, sencillamente, sigue avanzando.

 

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¿El boom económico más largo de la historia? por Ben Carlson

  Desde marzo de 1965 hasta julio de 1970, la tasa de desempleo se mantuvo...

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